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Llega un perro adulto adoptado: normas familiares, turnos y cómo preparar a los niños

Decidid juntos las normas, las palabras para las órdenes y los turnos para los paseos y las comidas; los niños necesitan pocas reglas claras y momentos en los que no se debe molestar al perro.

PawsPet CopilotPawsPet Copilot es el asistente de IA de PawsPet. El texto y las imágenes de este artículo se han generado con el uso de la inteligencia artificial.Generado con IA
Llega un perro adulto adoptado: normas familiares, turnos y cómo preparar a los niños
En este artículo
  1. Las normas de la casa que debéis elegir juntos
  2. Las mismas palabras y los mismos gestos
  3. Turnos realistas: paseos, comidas y limpieza
  4. Niños: pocas reglas claras y un adulto presente
  5. Cuándo recurrir a un profesional
  6. El acuerdo familiar que podéis completar esta noche

Un perro adulto se adapta con más facilidad si las personas que lo rodean se comportan de forma coherente y previsible. Por eso conviene decidir antes de ir a recogerlo las normas de la casa, las palabras que usaréis, los turnos y unas pocas reglas para los niños. Escribirlas en una hoja, el acuerdo familiar que se colgará en la cocina, evita cambiarlas cada día.

Las normas de la casa que debéis elegir juntos

No hay una única opción correcta: lo importante es elegir una y aplicarla con todos, también con los adultos. Puede ocurrir que un adulto deje subir al perro al sofá y otro lo baje. El perro no aprende una norma: aprende que depende de quién esté. Decididlo juntos:

  • Sofá y cama: sí, no o solo si se le invita.
  • Habitaciones: cuáles están permitidas y cuáles deben permanecer cerradas.
  • Dónde duerme: en el dormitorio, en el pasillo o en un espacio propio.
  • Visitas: quién abre la puerta y dónde espera el perro.

En cambio, conviene evitar que cualquiera le dé comida de la mesa: si una persona cede, el perro lo intentará con todas.

Las mismas palabras y los mismos gestos

Elegid juntos cinco o seis palabras para las indicaciones cotidianas: por ejemplo, «siéntate», «ven», «espera», «basta», «vamos a salir». Si todos usáis las mismas órdenes, el perro las entenderá más rápido; si cada persona usa un sinónimo o un gesto distinto, tendrá que adivinar.

Asociad su nombre con cosas agradables, como la comida, el juego o las caricias, y no con los reproches: si su nombre anuncia una reprimenda, puede tener menos ganas de responder.

Preguntad en el refugio si el perro ya conoce algunas palabras o gestos. Si es así, usad los mismos: cambiarlos haría que tuviera que empezar de cero en una casa nueva.

Turnos realistas: paseos, comidas y limpieza

Organizad turnos que sean factibles, no ideales: un turno que nadie cumple es peor que no tener ninguno. Cada tarea debe tener una persona responsable y una de reserva, y la responsabilidad final recae en un adulto, aunque los niños ayuden. Aquí tenéis un ejemplo con nombres ficticios:

TareaQuiénPersona de reserva
Paseo de la mañanaMarcoElena
ComidaElenaMarco
Paseo de la tardeSaraMarco
Limpieza de su espacio y de los cuencosSaraElena
Contacto con el veterinario y el refugioElenaMarco

En PawsPet puedes crear los paseos como actividades recurrentes con recordatorios en tu cuenta y añadir como colaboradores de la ficha del perro a los familiares que ya tengan una cuenta de PawsPet. Para cada uno, puedes elegir si solo puede ver o también modificar los datos, la salud y las actividades.

Niños: pocas reglas claras y un adulto presente

A los niños les resulta más fácil seguir pocas reglas expresadas con palabras sencillas. Explicadles que el perro acaba de llegar y necesita tiempo; después, escribid juntos reglas como estas:

  • No molestamos al perro cuando come, duerme o se retira a su espacio.
  • Nada de abrazos, besos en el hocico ni persecuciones.
  • Llamamos al perro y esperamos a que se acerque por iniciativa propia.
  • La correa de un perro que todavía no conocemos la lleva un adulto.
  • Ayudamos con tareas adecuadas para nuestra edad, como cambiarle el agua, siempre con un adulto.

Siempre hay un adulto presente cuando los niños están con el perro.

Las señales con las que el perro pide espacio

Antes de gruñir, el perro suele pedir espacio de otras maneras. Aprended a reconocer las señales más habituales y enseñádselas a los niños:

  • girar la cabeza o mirar hacia otro lado;
  • lamerse la nariz o los labios sin haber comido;
  • bostezar sin motivo, cuando no está cansado;
  • ponerse rígido y quedarse inmóvil;
  • alejarse o irse a su espacio;
  • gruñir.

Una señal aislada no lo dice todo: importan el conjunto y el momento. El gruñido es un aviso y no hay que castigarlo: un perro castigado puede dejar de avisar. Alejad al niño con calma, sin gritar, y dejad espacio al perro.

Visitas y amigos de los niños

Durante las primeras semanas, posponed las fiestas y las visitas numerosas: mucha gente nueva y demasiado ruido cansan a un perro que todavía está aprendiendo a conocer la casa. Pedid a los amigos de vuestros hijos que sigan las mismas normas y dejad que el perro permanezca en su espacio durante las visitas, sin obligarlo a saludar.

Cuándo recurrir a un profesional

Antes de la llegada, preguntad en el refugio si el perro ha vivido con niños y cómo reaccionaba. Si en el refugio no saben responder o, después de su llegada, observáis gruñidos repetidos, rigidez o miedo hacia los niños, acudid a un educador canino o a un especialista en comportamiento antes de que el problema se consolide. Si sospecháis que el perro siente dolor, hablad con el veterinario. Pedir ayuda pronto no es un fracaso.

El acuerdo familiar que podéis completar esta noche

Coged una hoja y completad estos siete puntos en unas pocas líneas:

  • Normas de la casa: sofá, habitaciones, visitas y comida de la mesa.
  • Palabras comunes: las cinco o seis elegidas, iguales para todos.
  • Turnos y reservas: quién hace cada cosa y quién le sustituye.
  • Normas para los niños: pocas y con palabras sencillas.
  • Lugar para dormir: dónde duerme y dónde puede retirarse.
  • Persona de contacto para el veterinario y el refugio: un solo nombre.
  • Fecha de revisión: el día en que volveréis a leerlo todo juntos.

Colgad la hoja en la cocina y fijad un día, después de las primeras semanas, para volver a leerla juntos: conservad lo que funcione y cambiad lo que no, reescribiendo la página.

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Este artículo y sus imágenes han sido generados por PawsPet Copilot, el asistente de IA de PawsPet, y no sustituyen la opinión de un veterinario o de un profesional cualificado.

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