Durante las primeras semanas, un perro adulto adoptado que aún no conoce la casa, a las personas ni el barrio puede buscar una salida o meterse en lugares donde corre el riesgo de hacerse daño. Las fugas y los accidentes se previenen antes de su llegada: revisa los puntos de salida, guarda los alimentos y productos peligrosos fuera de su alcance y bloquea los escondites arriesgados. Después, prepara una zona tranquila y su identificación. Para no olvidar nada, observa la casa desde su altura.
Recorre la casa a la altura del perro
Hazlo con todas las personas que vivirán con el perro: basta con media hora y cada cual se fijará en cosas distintas. Ve habitación por habitación, agáchate hasta la altura de sus ojos y anota tres cosas: qué puede alcanzar, dónde puede meterse y por dónde puede salir. Usa la tabla como lista de control y empieza por las vías de salida.
| Zona | Riesgo | Qué hacer |
|---|---|---|
| Puerta de entrada | Salida repentina | Instala una barrera o una puerta interior y acuerda una norma para todos |
| Balcón y ventanas | Barrotes muy separados, apoyos para trepar, ventanas bajas | Cierra los huecos y las ventanas, y aparta las macetas y las sillas |
| Jardín o patio | Agujeros, terreno fácil de excavar, cierres débiles | Repara la valla y los cierres |
| Cocina | Comida y basura al alcance | Deja las superficies despejadas y cierra el cubo de basura |
| Baño y lavadero | Medicamentos y detergentes | Cierra los armarios |
| Trastero o garaje | Productos para el coche y el jardín | Mantén la puerta cerrada y los productos en alto |
| Salón con cables y muebles | Cables, espacios detrás de los muebles | Recoge los cables y bloquea los huecos |
La puerta de casa y la del coche
Acordad una norma para toda la familia: antes de abrir la puerta, comprobad dónde está el perro; si está cerca de la entrada, alejadlo o ponedle la correa.
Si puedes, crea una zona de separación en la entrada: una barrera o una puerta interior cerrada evitará que la puerta de casa se abra con el perro suelto detrás.
Los repartidores, las visitas y los niños entran y salen distraídos: explícales la norma a los niños y, cuando alguien llame al timbre, lleva al perro a otra habitación.
Engancha la correa antes de abrir la puerta de casa o cualquier puerta del coche: un perro asustado puede salir corriendo en un instante.
Balcones, ventanas y jardín
En el balcón, revisa los espacios entre los barrotes: si un perro pequeño puede pasar por ellos, ciérralos con una protección adecuada y aparta del borde las macetas y las sillas que puedan servirle de escalón. Cuando haga calor, desde finales de primavera, no dejes abiertas las ventanas bajas si el perro se queda en la habitación sin ti.
En el jardín, busca agujeros en la valla y zonas donde sea fácil excavar; comprueba también que los portones y los cierres no se abran al empujarlos. No hay medidas válidas para todos los perros: pregunta en la perrera o el refugio si el perro ha saltado, excavado o forzado alguna valla y adapta las protecciones. Al principio, deja que salga al jardín con una correa larga de longitud fija o, en cualquier caso, bajo supervisión.
Cocina, baño y trasteros: qué guardar fuera de su alcance
Guarda o deja fuera de su alcance:
- el cubo de basura (con tapa o dentro de un mueble cerrado);
- la comida que quede en la mesa o la encimera;
- los medicamentos de uso humano;
- los detergentes y productos para el jardín y el coche.
Algunos alimentos son peligrosos para los perros, como el chocolate, los productos con xilitol (revisa las etiquetas), las uvas y las pasas. Pregunta al veterinario por las plantas y los productos específicos que tengas en casa. Si sospechas que el perro ha ingerido algo peligroso, llama enseguida al veterinario, sin esperar a que aparezcan síntomas.
Bloquea los escondites peligrosos y prepara un refugio seguro
Un perro asustado tiende a esconderse. Bloquea el acceso detrás de los electrodomésticos y los muebles con cables, y debajo de las camas demasiado bajas, de donde sería difícil sacarlo. Si se esconde, no tires nunca de él para sacarlo a la fuerza: deja que salga cuando se sienta preparado.
Antes de recogerlo, prepara una zona tranquila, apartada del paso, con una cama y agua fresca. Delimítala con una barrera o una puerta entornada: será el lugar donde pueda refugiarse y donde nadie lo moleste, incluidos los niños.
Identificación y equipo para las primeras salidas
- Una placa con tu número de teléfono, que lleve siempre puesta.
- Un arnés bien ajustado, que no pueda quitarse hacia atrás.
- Un doble enganche al collar y al arnés si en la perrera indican que el perro tiene miedo o tiende a zafarse.
- No uses una correa extensible ni lo pasees sin correa hasta que conozcas sus reacciones y su llamada sea fiable.
Pregunta en la perrera o al veterinario cómo actualizar los datos de contacto asociados al microchip después de la adopción y a quién avisar si se pierde en tu zona.
Prepara también un plan B: ten a mano una foto reciente de cuerpo entero y el número del microchip para facilitárselos enseguida a la perrera, al veterinario y a los vecinos si el perro se aleja. Para tenerlos siempre a mano, en la ficha del animal de la aplicación PawsPet para propietarios puedes guardar el número del microchip, que se copia con un toque, y hasta seis fotos.
Antes de recogerlo: tres cosas que no debes dejar para más adelante
- La norma de la puerta, acordada con toda la familia.
- La zona tranquila, ya preparada y delimitada.
- La placa, una foto reciente y el número del microchip a mano.
El fin de semana antes de recogerlo, recorre la casa a la altura del perro junto con las personas que vivirán con él y soluciona lo que hayas anotado.



