El papel del perro se decide antes de la fiesta, no cuando suena el timbre. Si vienen muchos niños o la fiesta va a durar mucho, la opción más sencilla es preparar con antelación una habitación tranquila o dejarlo unas horas fuera de casa con alguien de confianza. Para una visita breve, puedes valorar una presentación controlada, pero hace falta un adulto dedicado exclusivamente al perro. En cualquier caso, avisa a las familias de los invitados antes del encuentro: no todos saben que tenéis un perro en casa.
Unos días antes: decide el papel del perro y avisa a las familias
Antes de elegir, piensa en cómo suele reaccionar a los ruidos, las carreras y los niños desconocidos. También cuenta cuántos invitados llegarán, cuánto durará la visita y si el espacio permite mantener separados al perro y a los niños sin estorbarse.
Hay tres opciones:
- Participa durante un rato, con un adulto que se ocupe solo de él.
- Se queda en su habitación, preparada de antemano y separada de la fiesta.
- Pasa unas horas fuera de casa, con una persona o en un lugar que conozca.
En caso de duda, elige la opción más protectora. Si nadie puede ocuparse exclusivamente del perro, no preveas que participe en la fiesta.
Puedes escribir a las familias:
Si el perro pasa la fiesta fuera de casa
Puedes dejarlo al cuidado de un familiar o un amigo que conozca, o elegir un cuidador de mascotas o una guardería de día que ya hayas probado. El día de la fiesta no debería ser la primera vez que está con una persona o en un lugar nuevos.
Si es una opción nueva, haz una prueba de unas horas en los días anteriores, antes de decidir si dejarás allí al perro durante toda la fiesta. Reserva con tiempo: encontrar un servicio no garantiza que haya plazas en la fecha elegida.
Para organizar una prueba con antelación, busca en la aplicación PawsPet los servicios de tipo «Guardería de día» en la pestaña «Servicios» y consulta «Disponibilidad» y «Reseñas» en los detalles antes de reservar con «Reservar ahora».
El día de la fiesta
Si se queda en su habitación
Prepara la habitación unos días antes y úsala también en momentos normales, no solo cuando vienen invitados. Coloca su cama, agua y una actividad tranquila o un mordedor que el perro ya conozca.
Antes de que lleguen los invitados, dale el paseo de siempre. Después, cierra la puerta o usa una barrera y añade un cartel para los niños mayores: el cartel recuerda la norma, pero no sustituye la barrera. Durante la fiesta, solo entra el adulto encargado, que comprueba cómo está; los invitados no deben ir a saludarlo a la habitación.
Si participa durante un rato
Hace falta un adulto distinto de quien organiza, cuya única tarea sea vigilar al perro. Los niños se quedan quietos y dejan que sea él quien se acerque y olfatee, sin buscar el contacto.
Explica unas pocas normas: nada de abrazos, darle comida con la mano ni perseguirlo. Ten la correa a mano o instala una barrera. Llévalo de vuelta a la habitación antes de que se canse o se ponga nervioso. Debe quedarse allí durante los juegos ruidosos, las carreras, la apertura de los regalos y la tarta.
Si a un invitado le dan miedo los perros, el perro se queda en su habitación durante toda la fiesta: no fuerces ninguna presentación.
Comida, puertas y globos: riesgos prácticos
No dejes platos al alcance del perro, sobre todo en las mesas bajas; recoge la comida que se caiga y cierra las bolsas de basura en un lugar inaccesible. Guarda los palillos, los envoltorios de los dulces y los pequeños objetos de las bolsas de regalo.
Algunos alimentos habituales en las fiestas son peligrosos para los perros, como los dulces de chocolate, las uvas y las pasas, los caramelos o los chicles con xilitol: si sospechas que ha ingerido algo, llama al veterinario de inmediato.
Durante las llegadas y las salidas, el perro podría escaparse de casa: déjalo en su habitación hasta que todos hayan entrado o salido. El estallido de los globos puede asustarlo; recoge los trozos enseguida y no los dejes en el suelo.
Después de la fiesta
Antes de dejar que el perro salga de la habitación o de traerlo de vuelta a casa, revisa el suelo, las mesas bajas y la basura: no deben quedar restos de comida ni objetos pequeños a su alcance.
Dale un rato tranquilo y observa cómo está. Si muestra señales de malestar, consulta al veterinario.
Por último, anota qué ha funcionado y qué cambiarás para la próxima fiesta.



