El plan es sencillo: decide de antemano dónde estará el gato. Si vienen varios niños o celebras una fiesta, prepárale una habitación tranquila unas horas antes. En cuanto lleguen los invitados, explícales tres reglas y asigna a un adulto la tarea de vigilar al gato y las puertas. Nunca fuerces el «saludo» y, cuando termine la visita, deja que el gato salga cuando quiera. Así proteges al gato y a los pequeños invitados sin estropear la fiesta.
Decide de antemano dónde estará el gato
Los pequeños invitados no conocen al gato ni las normas de la casa: algunos querrán tocarlo, perseguirlo o cogerlo en brazos, y otros le tendrán miedo. El timbre, el ruido y las puertas que se abren pueden asustarlo o hacer que se escape.
| Tipo de visita | Dónde está el gato | Por qué |
|---|---|---|
| Un amigo tranquilo que ya conoce las normas | Libre, con lugares elevados y vías de escape hacia otras habitaciones | Puede acercarse o alejarse cuando quiera |
| Dos o tres niños que juegan en casa | Libre solo si está tranquilo con los desconocidos; si no, en una habitación tranquila | Es más fácil manejar la situación con pocos niños, si el gato los acepta |
| Fiesta de cumpleaños o grupo numeroso | Habitación tranquila | Ruido, carreras y puertas abiertas: demasiado que controlar |
| Gato que ya se esconde al oír el timbre | Habitación tranquila, incluso para una visita breve | La llegada de los invitados basta para incomodarlo |
La decisión depende del carácter de tu gato: si tienes dudas, la habitación tranquila es la opción más prudente.
Cómo preparar la habitación tranquila
Antes de que lleguen los invitados, comprueba que haya:
- una habitación que los invitados no vayan a utilizar: no el baño de invitados ni una habitación de paso;
- arenero y agua y, si la visita es larga, también su comida habitual;
- un escondite, como una caja o el transportín abierto con una manta que huela a casa;
- su cama;
- un lugar elevado o un rascador;
- las ventanas cerradas o protegidas.
Acompaña o atrae al gato a la habitación con calma unas horas antes, no cuando suene el timbre: así tendrá tiempo para acomodarse. Puedes colgar en la puerta un cartel dibujado por tus hijos, por ejemplo: «El gato está descansando»; también ayudará a los invitados a recordarlo.
Tres reglas que debes explicar a los invitados en cuanto lleguen
En cuanto entren, antes de que empiecen los juegos, diles a los niños:
- «La puerta de la habitación del gato se queda cerrada». Nadie la abre, ni siquiera para echar un vistazo.
- «Si el gato se acerca, quedaos sentados y dejad que os huela la mano». No lo cojáis en brazos ni lo persigáis.
- «Si el gato se va, dejadlo ir». No lo sigáis ni lo llaméis: él decide cuándo volver.
Mejor aún si son tus hijos quienes se lo explican a los pequeños invitados: así se sienten responsables del gato.
Cuando invites a alguien, avisa de que hay un gato en casa. Si algún invitado tiene miedo a los gatos o es alérgico, pregunta primero a sus padres cómo prefieren organizarse y, en ese caso, mantén al gato en su habitación durante toda la visita.
Durante la visita: las tareas del adulto de turno
Elige a un adulto para que se encargue del gato; si la visita es larga, podéis turnaros. Esto es lo que debe hacer:
- vigilar la puerta de la habitación del gato y la de entrada cada vez que alguien llegue o se marche, cuando el riesgo de que el gato se escape es mayor: antes de abrir, debe asegurarse de saber dónde está;
- mantener la comida, las bebidas y las sobras de la fiesta lejos del gato;
- recoger cintas, gomas elásticas, globos reventados y objetos pequeños que un gato curioso podría coger o tragarse;
- si el gato está suelto, observar las señales de malestar: se esconde, bufa o mueve la cola bruscamente.
Si observa estas señales, le despejará el camino hacia su habitación, sin cogerlo en brazos ni perseguirlo. Un gato asustado necesita espacio, no contacto.
Después de la visita: deja que salga cuando quiera
Cuando se haya marchado el último invitado:
- vuelve a abrir la puerta de la habitación y déjala abierta;
- recoge todo antes de que el gato recorra la casa: objetos del suelo, comida y sobras;
- procura que la velada sea tranquila, sin buscarlo ni sacarlo de su escondite.
Es posible que el gato siga escondido o se muestre más distante durante un tiempo: déjalo tranquilo. Observa su apetito, el uso del arenero y las ganas de relacionarse. Si deja de comer o los cambios persisten durante los días siguientes, contacta con el veterinario.
Antes de la próxima visita
Elige ahora la habitación tranquila y prepara una caja con lo necesario: una manta, un juguete y un cuenco de repuesto. El día de la fiesta solo tendrás que llevarla a la habitación.



