El perro siempre es responsabilidad de un adulto, incluso cuando llegó porque los hijos lo deseaban. Los niños pueden ayudar con tareas breves y supervisadas, elegidas según su madurez y el carácter del perro: por ejemplo, poner agua fresca con un adulto al lado o cepillarlo un rato, si le gusta. En cambio, los medicamentos y antiparasitarios, así como los paseos con un perro que tira de la correa o reacciona, corresponden a los adultos.
El niño ayuda; el adulto responde
Los olvidos, el cansancio y las obligaciones escolares pueden hacer que a un niño le cueste ser constante. El bienestar del perro no debe verse afectado: el adulto supervisa e interviene cuando hace falta, sin esperar a que el niño se acuerde. En lo que respecta a la comida, comprueba la ración preparada y que se sirva una sola vez.
Las tareas cerca de la comida, los cuencos o los juguetes solo son adecuadas si el perro está tranquilo con las personas en esas situaciones. Si protege sus cosas, se encarga un adulto y se consulta a un profesional del comportamiento.
Tareas según la edad: una tabla orientativa
Los grupos de edad son orientativos: el adulto decide; para los más pequeños, una tarea autónoma no significa dejarlos sin supervisión con el perro.
| Edad | Con un adulto al lado | Solo, con verificación | Todavía no |
|---|---|---|---|
| 3–5 años | Llenar juntos el cuenco del agua; guardar los juguetes en la cesta; lanzar al suelo un premio elegido por el adulto. | Ninguna tarea en solitario. | Darle la comida; acercarse al perro mientras come; sujetar la correa. |
| 6–9 años | Cepillarlo durante unos minutos, si le gusta; servir la ración ya preparada por el adulto; juegos de búsqueda de premios. | Poner agua fresca y recoger los juguetes, sin interactuar con el perro. | Paseos sin un adulto. |
| 10–13 años | Hacer ejercicios breves ya preparados por un adulto o educador; ayudar a recoger los excrementos durante un paseo compartido; sujetar una segunda correa con un perro tranquilo mientras el adulto lleva la principal. | Preparar la comida en las cantidades indicadas por el adulto y avisar de que se la ha dado. | Medicamentos; manejar a un perro que tira de la correa. |
| 14 años o más | Practicar juntos los recorridos y el manejo de la correa. | A criterio del adulto, dar paseos breves por recorridos conocidos con un perro manejable, respetando las normas locales. | Paseos exigentes y tareas reservadas a los adultos. |
Siempre corresponden a los adultos:
- medicamentos, antiparasitarios y decisiones sobre la salud;
- cortar las uñas y limpiar las orejas;
- gestionar conflictos entre el perro y los niños o con otros perros;
- pasear a un perro fuerte o reactivo, o hacerlo en zonas con mucho tráfico;
- dar de comer a un perro que protege su comida.
Reglas para que las tareas sean seguras
Las primeras veces, el adulto está siempre al lado y la tarea dura poco: se puede terminar tras unos pocos intentos exitosos. El perro debe estar despierto y tranquilo, y no estar comiendo ni masticando; no se interrumpe su sueño para involucrarlo.
Si coge la comida con ansia, se lanza el premio al suelo en vez de ofrecérselo con la mano. Ante las primeras posibles señales de malestar, como lamerse el hocico, girar la cabeza o alejarse, se para sin insistir. Después de tocar los cuencos, el cepillo y las bolsas para recoger excrementos, hay que lavarse las manos.
Cuidar del perro no es un castigo: nada de imponer tareas para compensar una mala nota.
Organizar la rutina familiar
Un tablero visible indica quién hace qué, cuándo y qué adulto lo comprueba. Si hay hermanos, alterna turnos concretos en vez de asignar la misma tarea a todos. Para cada comida hace falta una casilla distinta, que se marca justo después de servirla; si falta una confirmación, antes de añadir comida se averigua quién la ha servido. El adulto lo comprueba todos los días, aunque todas las casillas estén marcadas.
En la aplicación PawsPet para propietarios, desde la pestaña «Actividades», el adulto abre «Nueva actividad» con el botón +, elige «Alimentación y suministros», «Cepillado» o «Juego libre y paseos», vincula al perro, configura «Repetir» y «Configurar aviso» y guarda. Solo se pueden marcar con el círculo las tareas recurrentes realizadas, no las actividades puntuales, para distinguir lo que está hecho de lo que falta: el aviso no garantiza que se realice la tarea.
Otro adulto ya registrado, añadido a «Colaboradores» con «Ver» en «Actividades», puede consultarlas; para registrarlas también necesita «Editar».
Cuando baja el entusiasmo o algo no va bien
El entusiasmo puede decaer: no significa que el niño no quiera al perro. Reduce la tarea, cambia los turnos o volved a hacerla juntos; los adultos deben seguir cubriendo la rutina. No vincules la permanencia del perro en la familia al compromiso de los hijos.
Si el niño trata al perro con brusquedad o el perro lo evita, suspende las tareas, aumenta la supervisión y pide ayuda a un profesional del comportamiento. No insistas en que se acostumbren.
Una prueba de una semana
Elige una o dos tareas para cada niño, escríbelas en el tablero e indica qué adulto las comprobará. Cada noche, comprueba que el agua, las comidas y las demás necesidades se hayan atendido de verdad. Al final de la semana, pregunta qué ha sido fácil o difícil y ajusta las tareas.
El objetivo no es hacerlo todo sin ayuda, sino participar sin dejar desatendidas las necesidades del perro.



