Programa la llegada del perro al comienzo de un periodo en el que puedas estar más presente. Aprovecha esos días para establecer desde el principio la rutina que seguirá cuando vuelvas al trabajo, alternando momentos de compañía y ausencias breves que irán aumentando poco a poco. Antes de recogerlo, prepara a las personas que podrán ayudarte y decide con antelación qué harás durante las vacaciones.
Para conseguirlo, trata las primeras semanas como un pequeño proyecto: establece un calendario y un plan B para cada ausencia. Trabajar fuera de casa no es motivo de culpa: es un punto de partida.
Antes de fijar la fecha: qué preguntar en la protectora
Un perro adulto ya tiene hábitos y reacciones, y en la protectora conocen algunos de ellos; el resto solo lo descubrirás en casa. Pregunta:
- cómo es un día normal para él, incluidos los horarios de las comidas y los paseos;
- si alguna vez ha vivido en una casa;
- si alguna vez se ha quedado solo en un entorno doméstico: compartir un chenil con otros perros es una experiencia distinta;
- cómo reacciona cuando se van los voluntarios.
Las respuestas te servirán para ajustar el plan: con qué paso empezar con las ausencias y a qué ritmo avanzar.
El momento de la llegada y los días libres
Es mejor que el perro llegue al comienzo de unos días en los que puedas estar presente, como un fin de semana largo o unos días de vacaciones, y no justo antes de una semana intensa o de un viaje. Durante esos días, no te limites a estar con él: practica la rutina que tendrá después.
- Levántate, sácalo y dale de comer a las horas que mantendrás cuando trabajes.
- Reserva momentos para estar en otra habitación mientras el perro hace otra cosa.
- Evita estar con él todo el tiempo y desaparecer de repente el primer día de trabajo.
Si llega durante los meses más calurosos, programa los paseos en las horas más frescas.
Las primeras ausencias, paso a paso
Pasa al siguiente paso solo si el perro se mantiene tranquilo con el anterior; de lo contrario, vuelve atrás.
- Sal unos instantes por la puerta y vuelve a entrar.
- Haz salidas breves para pequeños recados.
- Alarga las ausencias solo si las salidas breves han ido bien.
Sal y vuelve sin despedidas dramáticas: la salida y el regreso deben parecer normales. Déjale algo seguro para masticar solo si en la protectora confirman que puede manejarlo sin problemas. Una grabación de audio o vídeo te ayudará a entender cómo pasa el tiempo cuando estás fuera.
No hay un número de horas que sirva para todos los perros: depende de la edad, la salud, los hábitos y el historial de cada uno.
La red de apoyo que debes preparar con antelación
Piensa quién puede cubrir la pausa del mediodía o un día largo: un familiar, un vecino, un paseador de perros o un cuidador de mascotas. Haz que el perro conozca a estas personas antes de necesitarlas, dando algunos paseos con ellas en tu presencia. En cambio, valora una guardería canina solo después del periodo de adaptación y con la opinión de alguien que conozca al perro.
Si necesitas ayuda fuera de tu círculo de conocidos, en el marketplace de PawsPet puedes buscar servicios como «Paseo», «Cuidado de mascotas» o «Guardería canina» cerca de ti, filtrar por distancia y valoración y consultar el horario de trabajo y las reseñas en el perfil de cada profesional. El chat con el profesional solo se abre después de hacer un pedido, así que para contactar por primera vez hay que reservar un servicio breve. Los horarios y las reseñas ayudan a elegir, pero no garantizan la disponibilidad ni la fiabilidad.
Vacaciones e imprevistos durante los primeros meses
Si se acercan las vacaciones de verano, decide ahora si el perro viajará contigo o se quedará con alguien a quien ya conozca. Evita que su primera experiencia lejos de casa sea justo después de la adopción, cuando todavía tiene que adaptarse: si el viaje está demasiado cerca, plantéate posponer su llegada hasta después de las vacaciones.
Prepara también un plan B para los imprevistos: enfermedad, horas extra, viajes de trabajo. Para cada caso, anota un nombre y un teléfono, y avisa a esa persona con antelación.
Qué dejar a quienes te ayudan
Deja a quienes te ayudan una lista por escrito con:
- la rutina y los horarios para levantarse, los paseos y las comidas;
- el alimento y la cantidad indicados por la protectora o el veterinario;
- las restricciones, como soltarlo sin correa o permitirle el contacto con perros que no acepta;
- los miedos que se conocen y los lugares por los que podría escaparse;
- tus datos de contacto y los del veterinario y la protectora;
- qué hacer en caso de fuga o indisposición.
Cuando hayas creado la ficha del perro en PawsPet, encontrarás «Colaboradores» en el menú de los tres puntos: puedes añadir a quienes te ayudan, si tienen una cuenta de PawsPet, y elegir qué pueden ver o modificar entre los datos, la salud y la actividad. Para quienes no tengan PawsPet, existe «Compartir»: un enlace público de solo lectura con los datos y el resumen de salud. El enlace funciona para quien lo reciba y puede mostrar también el microchip y la ubicación, si están incluidos: compártelo solo con personas de confianza. Los documentos, como el pasaporte, no aparecen en el enlace y no puedes hacerlos visibles desde la aplicación ni siquiera para los colaboradores. Si desactivas el enlace, deja de funcionar, pero al volver a activarlo sigue siendo válido con el mismo código.
Cuándo pedir ayuda
Cuando el perro se queda solo, no ignores estas señales: vocalizaciones prolongadas, destrozos concentrados en puertas y ventanas, necesidades que hace solo cuando no estás, intentos de escapar o heridas que se provoca. No lo castigues: no soluciona la causa. Coméntalo con el veterinario para descartar causas físicas y con un especialista en comportamiento. Si se ha hecho daño, no esperes: llama al veterinario de inmediato.
El siguiente paso es este: escribe hoy el calendario de las dos primeras semanas, con el nombre de quien te ayudará y un plan B junto a cada ausencia.



