Cuando hace frío, el gato busca por su cuenta el lugar más cálido de la casa y, si no encuentra uno adecuado, puede acabar en sitios peligrosos, como junto a una estufa portátil o una chimenea. Prepara al menos un lugar cálido elevado del suelo, lejos de las corrientes de aire y cerca de una fuente de calor, como un radiador, pero sin que esté en contacto con él. Cuando no estés en casa, mantén las llamas, las estufas y los calefactores fuera de su alcance.
Dónde busca calor el gato
En una casa pequeña, el gato localiza rápidamente los lugares más cálidos: por lo general, evita el suelo frío y las corrientes de aire que entran por la puerta de entrada y las ventanas, y busca los rincones soleados, el radiador y cualquier aparato encendido. Son preferencias comprensibles, pero no equivalentes: un cojín al sol no es lo mismo que un calefactor encendido o un fogón todavía caliente.
Precisamente porque hay poco espacio, bastan unas pocas alternativas bien elegidas para evitar que el gato se apañe junto al calefactor o los fogones. Observa dónde se queda durante el día: ahí es donde conviene preparar sus lugares cálidos.
Tres lugares cálidos que puedes preparar
Con uno basta para empezar; si tienes espacio, prepara dos o tres.
Una cama elevada y protegida
Elige o prepara una cama elevada del suelo, lejos de la puerta, las ventanas y los calefactores, con una manta lavable. También sirve una caja forrada con una tela suave: lo importante es que sea estable y que el gato pueda entrar y salir sin dificultad.
Los gatos mayores, muy delgados o convalecientes pueden buscar más calor y necesitan un lugar al que puedan llegar sin saltar: elige una base poco elevada o añade un escalón. Sin embargo, si a cualquier edad el gato cambia de hábitos de repente (duerme mucho más de lo habitual, come menos, se aísla), no lo atribuyas al frío: consulta con el veterinario.
Para calentar la cama, elige una alfombrilla térmica u otro producto de calefacción diseñado para animales, úsalo según las instrucciones del fabricante y deja que el gato pueda alejarse. No uses bolsas de agua demasiado calientes ni mantas eléctricas para personas encendidas con el gato encima.
Un lugar soleado
Una repisa o un alféizar interior donde dé el sol ofrece calor sin necesidad de aparatos. Es adecuado con la ventana cerrada o protegida; de lo contrario, el alféizar no es un lugar seguro para el gato. Coloca una tela suave y comprueba que la superficie sea estable.
Cerca del radiador, pero no encima
Coloca una cama a poca distancia del radiador: el gato notará el calor sin apoyarse en la superficie. Si eliges una hamaca para radiador, comprueba que sea estable, que el gato pueda bajar fácilmente y que la superficie no se caliente demasiado. Compruébalo apoyando la mano (si no puedes dejarla cómodamente sobre la superficie, también está demasiado caliente para él) y sigue las instrucciones del fabricante.
Estufas, calefactores y chimeneas: normas para casa
Si tienes una fuente de calor en casa, necesitas seguir unas normas fijas todos los días:
- Chimenea y estufa: coloca una barrera o un protector contra chispas, según las indicaciones del fabricante.
- Calefactor eléctrico: colócalo en un lugar estable, fuera de las zonas de paso y con el cable fuera de su alcance; no lo cubras nunca con telas y apágalo cuando salgas.
- Velas y llamas abiertas: no las dejes nunca sin vigilancia si el gato está suelto por la casa.
- Cocina: no pongas camas ni lugares elevados junto a la placa de cocción que animen al gato a subirse.
- Después del contacto con una fuente de calor: si tiene el pelo chamuscado o zonas enrojecidas, llévalo al veterinario.
Tendedero y ropa en poco espacio
El tendedero puede atraer al gato: la ropa que se mueve, los hilos y un lugar elevado desde el que observar. En una casa pequeña, colócalo junto a una pared, fuera de las zonas de paso que llevan al arenero, los comederos y los refugios, para que el gato no tenga que cruzar por debajo para llegar a ellos. Ciérralo cuando no lo necesites y, si es posible, déjalo en una habitación donde el gato no se quede solo.
Guarda enseguida los calcetines, cordones, gomas elásticas e hilos, porque el gato podría tragárselos: si sospechas que se ha tragado alguno, llama al veterinario. Mantén bien cerrados los detergentes y los suavizantes. Antes de poner en marcha la lavadora o la secadora, comprueba que el gato no esté dentro del tambor.
Ventilar sin riesgos
Renovar el aire es útil, pero con un gato en casa cada ventana abierta también es una vía de escape. Abre las ventanas solo si tienen protección o después de dejar al gato en otra habitación, y mantenlas abiertas solo unos minutos mientras permaneces cerca. En particular, las ventanas abatibles solo deben abrirse con una protección adecuada.
Presta atención también a la puerta del balcón: antes de abrirla, comprueba dónde está el gato.
Lista de comprobación antes de la próxima ola de frío
- Prepara un lugar cálido elevado, lejos de las corrientes de aire y con una manta lavable.
- Apaga los calefactores cuando salgas y no dejes llamas sin vigilancia.
- Coloca el tendedero junto a una pared, fuera de las zonas de paso.
- Guarda los calcetines, los cordones y las gomas elásticas; cierra los detergentes y los suavizantes.
- Abre las ventanas solo si tienen protección o si el gato está en otra habitación.



