Si aparece un rebaño en el sendero, detente a distancia, engancha la correa corta al arnés y mantén a tu perro tranquilo en el lado opuesto a los animales. Después, rodea el rebaño dejando el mayor espacio posible, o espera o vuelve atrás: no lo atravieses ni corras. El pasto es un espacio de trabajo compartido con pastores, ganaderos y sus perros guardianes: quien pasa por allí con su perro es un invitado.
Por qué un perro guardián reacciona ante tu perro
El perro guardián vive con el rebaño y tiene una tarea concreta: protegerlo de lo que percibe como una amenaza. No es un perro callejero ni es «malo»: está trabajando. Para él, tu perro, aunque sea sociable, es un desconocido que se acerca y puede parecer un peligro. Si además tira de la correa o ladra, puede reforzar esa impresión.
Si el perro guardián se acerca y ladra, normalmente es una advertencia: quiere mantenerte a distancia, y no conviene ponerlo a prueba. Los perros guardianes pueden ser de distintas razas y no siempre se ven enseguida: donde hay ovejas o cabras, cuenta con que también haya perros guardianes. Todo lo que hagas cerca del rebaño debe tener un objetivo: dejar claro que no eres una amenaza.
Antes de salir: averigua si encontrarás animales pastando
No siempre es posible saber qué encontrarás, pero puedes informarte antes. Pregunta a quienes gestionan los refugios, a las autoridades del parque o a los ganaderos de la zona si hay animales pastando a lo largo del recorrido y dónde se encuentran en esa época.
Una vez en camino, presta atención a las señales: carteles informativos, cencerros que se oyen antes incluso de ver a los animales y cercados a los lados del sendero. Si los detectas, reduce la marcha y mira a tu alrededor antes de continuar.
Prepara siempre una ruta alternativa, para que renunciar no signifique tener que improvisar. Lleva un arnés bien ajustado y una correa corta, y tenlos a mano, no en el fondo de la mochila.
Cuando veas el rebaño: qué hacer paso a paso
Si tienes que pasar cerca de un rebaño con tu perro, sigue este orden:
- Detente y observa dónde están las ovejas, dónde están los perros guardianes y si ves al pastor.
- Engancha la correa corta al arnés y mantén a tu perro a tu lado, en el lado opuesto a los animales.
- Elige el paso más amplio posible. Si no lo hay, espera o vuelve atrás: renunciar es una opción válida.
- Avanza despacio, sin correr y hablando con voz tranquila. Evita mirar fijamente a los perros guardianes: una mirada fija puede parecer un desafío.
- Si tu perro ladra o tira de la correa, aumenta la distancia en lugar de insistir.
- Si los perros guardianes se acercan ladrando, detente y mantén a tu perro a tu lado. No grites, no agites palos ni lances piedras.
- Cuando pierdan el interés, aléjate con calma. No les ofrezcas comida ni intentes acariciarlos.
- Si está el pastor, espera a que llame a sus perros antes de continuar.
Aumentar la distancia es lo correcto en ese momento, pero no cambia los hábitos de tu perro. Si ya se altera al ver animales, en la sección «Servicios» de la aplicación PawsPet puedes buscar profesionales de «Adiestramiento» o «Asesoramiento conductual» que os ayuden a preparar las próximas salidas.
Vacas, caballos pastando y cercados
Mantén la distancia de las vacas que estén pastando, y aún más si hay terneros: pueden ser más protectoras y reaccionar ante la presencia de perros. No pases por en medio del rebaño y mantén a tu perro cerca y en silencio. Con los caballos, sigue el mismo criterio: distancia, paso lento y nada de correr. También en este caso, si no puedes pasar dejando suficiente espacio, renuncia o vuelve atrás.
Si, en cambio, los animales se acercan insistentemente, cambia la prioridad: aléjate con calma hacia una salida del pasto, evitando quedar entre los animales y tu perro. Tu seguridad es lo primero.
En cuanto a los cercados, pasa solo por los pasos habilitados y deja las puertas tal como las encontraste. No toques los cercados eléctricos y mantén también alejado a tu perro: si tienes dudas, trata cada cable o cinta tensada como si tuviera corriente.
Si algo sale mal
Si los perros se pelean, no metas las manos en medio y aléjate con tu perro en cuanto puedas. Después, llévalo al veterinario, aunque las heridas parezcan pequeñas: pueden ser más profundas de lo que parecen.
Informa al pastor o al ganadero de lo ocurrido y anota el lugar y la hora para poder reconstruir los hechos. Si es tu perro quien persigue o asusta a los animales, detenlo, ponle la correa y habla con quienes los cuidan: tú eres responsable de su comportamiento.
Antes de la próxima salida, entrena a tu perro para que camine a tu lado con la correa corta, en casa y en lugares tranquilos, y prepara siempre una ruta alternativa para las zonas de pastoreo.



