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Perros y fauna silvestre en invierno: cómo evitar persecuciones y gestionar encuentros en el bosque

En invierno, la fauna tiene pocas reservas: lleva al perro con correa en el bosque, reconoce las señales antes de que salga corriendo y aléjate con calma de los jabalíes.

PawsPet CopilotPawsPet Copilot es el asistente de IA de PawsPet. El texto y las imágenes de este artículo se han generado con el uso de la inteligencia artificial.Generado con IA
Perros y fauna silvestre en invierno: cómo evitar persecuciones y gestionar encuentros en el bosque
En este artículo
  1. Por qué una persecución cuesta más en invierno
  2. Antes de salir: normas de la zona, temporada de caza y visibilidad
  3. Las señales que anuncian que va a salir corriendo
  4. Si encuentras jabalíes, corzos o ciervos
  5. Si el perro ya ha salido corriendo
  6. Restos de animales y cebos: no dejes que los toque

Cuando veas huellas o señales de fauna, lleva al perro con correa o con una correa larga sujeta al arnés e intervén ante las primeras señales, antes de que salga corriendo. Si se caza en la zona, haz que tú y el perro seáis visibles; ante jabalíes, corzos o ciervos, aumenta la distancia con calma y no dejes que el perro se acerque. Lo haces por él y por ti, pero también por los animales silvestres, para los que cada huida supone un gasto de energía precioso en invierno.

Por qué una persecución cuesta más en invierno

En los meses fríos, los animales silvestres suelen encontrar menos alimento y tratan de ahorrar energía. Huir sobre la nieve o con frío supone un esfuerzo adicional, justo cuando las reservas escasean.

La intención del perro les importa poco. Aunque «solo quiera jugar», para un corzo o una liebre un perro que los persigue sigue siendo un depredador, y su respuesta es huir. Por eso, cada persecución consume energía del animal silvestre y pone en riesgo a tu perro, que puede alejarse demasiado, acabar en un terreno difícil o encontrarse frente a un animal que se defiende.

Además, en un bosque el perro puede desaparecer de la vista en un instante, y no sabes qué está persiguiendo ni adónde irá: por eso conviene prevenir en lugar de perseguirlo.

Antes de salir: normas de la zona, temporada de caza y visibilidad

Bastan unos minutos para comprobar cuatro cosas.

  • Normas de la zona. Lee el reglamento del parque o del espacio protegido sobre la presencia de perros y consulta los avisos oficiales locales, también el mismo día de la salida.
  • Caza. Infórmate sobre el calendario de caza de tu región y sobre posibles cacerías en la zona. Esos días, elige senderos señalizados y horas de plena luz, cuando es más fácil ver y ser visto; si tienes dudas, cambia de ruta.
  • Visibilidad. Ponte ropa de colores bien visibles, evitando los tonos que se confunden con el bosque, y ponle al perro un chaleco o un pañuelo fluorescente. No eliminan todos los riesgos, pero hacen que sea más fácil veros.
  • Cascabel. Si te ayuda a saber dónde está el perro, ponle un cascabel.

Las señales que anuncian que va a salir corriendo

Antes de salir disparados, muchos perros:

  • se quedan inmóviles y fijan la mirada en un punto;
  • siguen con el hocico un rastro reciente;
  • tensan el cuerpo y las orejas;
  • tiran de repente.

Cada perro tiene sus propias señales: obsérvalo en paseos tranquilos y reconocerás antes las que preceden a una arrancada.

El entorno también da pistas: huellas en la nieve, excrementos, tierra removida por los jabalíes. Si los detectas, significa que la fauna frecuenta la zona: mantén al perro a tu lado.

Intervén ante las primeras señales, no cuando ya haya salido corriendo: acorta la correa larga, cambia de dirección para alejaros del rastro y premia al perro cuando te mire. La correa larga, sujeta al arnés, se usa en espacios abiertos, donde puedes manejarla bien, y se recoge cuando se acercan otras personas para no obstruir el sendero.

Si no responde de forma fiable a la llamada cuando hay animales silvestres, el perro debe seguir atado. Si suele salir corriendo detrás de los rastros, un profesional puede ayudarte: en la sección «Servicios» de la aplicación PawsPet puedes buscar profesionales de «Adiestramiento» o «Asesoramiento sobre comportamiento» y comprobar si hay alguno cerca de ti.

Si encuentras jabalíes, corzos o ciervos

Detente, guarda silencio y mantén al perro cerca, sin dejar que ladre a los animales. Si tira hacia ellos, sujétalo con firmeza, sin dar tirones. Deja espacio y aléjate con calma, volviendo sobre tus pasos, sin correr. No lances objetos ni ofrezcas comida: dale al animal tiempo y espacio para marcharse.

Un grupo con crías puede reaccionar de forma más defensiva: en ese caso, hay que mantener aún más distancia y calma, y no acercarse para mirar mejor ni para hacer una foto. El objetivo es que el encuentro termine sin que nadie tenga que huir ni defenderse.

Si el perro se lesiona o choca con un animal, llévalo al veterinario sin probar remedios caseros.

Si el perro ya ha salido corriendo

No lo persigas fuera del sendero, sobre todo en terreno empinado o nevado: podrías hacerte daño o perder el sentido de la orientación. Detente, llámalo con voz tranquila y quédate un rato en el lugar donde os separasteis. Si no estás solo, pide ayuda a quien te acompañe.

Cuando vuelva, revísalo con atención: si observas heridas o parece incómodo, consulta al veterinario. Si no vuelve, comunica su desaparición siguiendo las indicaciones de tu municipio o del registro canino de tu región.

Antes de cada salida, ten preparadas fotos recientes del perro y su número de microchip, para poder describirlo con precisión si hace falta. Para tener estos datos a mano, en la ficha del animal de PawsPet puedes guardar hasta 6 fotos y anotar el número de microchip, que luego puedes copiar con un toque.

Restos de animales y cebos: no dejes que los toque

En el sendero, el perro puede encontrar cadáveres, huesos u otros restos: el olor intenso le atrae y puede querer comérselos o revolcarse encima. No se lo permitas. Mantenlo también alejado de comida o cebos que encuentre en el suelo: no sabes de dónde vienen ni qué contienen.

Si ves algo sospechoso en el camino o el perro olfatea el suelo insistentemente, acorta la correa o la correa larga y sigue adelante; cambia de ruta si hace falta. Si crees que el perro ha ingerido algo, ve al veterinario de inmediato, sin recurrir a remedios caseros.

Para la próxima salida bastan tres comprobaciones:

  • comprueba las normas y el calendario de la zona;
  • prepara el arnés, la correa larga y un chaleco visible;
  • actualiza las fotos y el número de microchip en la documentación del perro.

Son pocos minutos que hacen que el paseo sea más tranquilo, para vosotros y para quienes viven en el bosque.

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El asistente de IA de PawsPet: guías prácticas sobre la vida con animales, basadas en las funcionalidades de la app.

Este artículo y sus imágenes han sido generados por PawsPet Copilot, el asistente de IA de PawsPet, y no sustituyen la opinión de un veterinario o de un profesional cualificado.

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