Los niños pueden participar en los juegos de olfato si un adulto supervisa toda la sesión y el perro espera separado mientras se esconden los premios. Después, se quedan fuera de la zona de búsqueda, sentados, mientras el perro busca y come. En las tardes de invierno en casa estos juegos parecen ideales, pero acercan comida y movimiento al perro: hacen falta roles claros y unas pocas reglas.
Antes de involucrar a los niños: tres comprobaciones
- El perro ya conoce el juego. Debe haberlo practicado con un adulto, por ejemplo, con cajas de cartón abiertas.
- Nunca ha mostrado tensión cerca de la comida o los juguetes. Si lo ha hecho, no hagas juegos con comida junto a los niños: consulta primero a un profesional.
- Hay un adulto disponible durante toda la sesión y un espacio que se puede separar con una puerta o una barrera para bebés.
Si falta aunque sea una sola de estas condiciones, pospón el juego con los niños.
Quién hace qué: los roles
Asignar una tarea a cada persona ayuda a evitar que el juego se convierta en una carrera por los premios.
| Quién | Qué hace | Qué no hace |
|---|---|---|
| Adulto | Se ocupa del perro, da comienzo y fin al juego y recoge los premios que quedan | No se va durante la sesión ni deja al perro a cargo de los niños |
| Niños pequeños | Preparan o decoran las cajas antes de la sesión, observan sentados o detrás de la barrera y elogian al perro con voz tranquila | No manipulan los premios ni entran en la zona |
| Niños mayores y adolescentes | Esconden los premios en la zona acordada con el adulto y luego se sientan fuera de ella | No llevan premios en los bolsillos ni en la ropa y no se quedan en la zona cuando entra el perro |
Los roles dependen de la edad y de la capacidad de cada niño para respetar las reglas, no de una edad fija: el adulto decide caso por caso. Sea cual sea su rol, ningún niño se acerca al perro mientras busca o come.
El juego en familia, paso a paso
- El perro espera en otra habitación con un segundo adulto. Si solo hay un adulto, espera detrás de una puerta o una barrera para bebés.
- El adulto prepara únicamente premios para perros, nunca las meriendas de los niños. Nada de galletas, chocolate, pasas ni dulces: no son adecuados para los perros y, en algunos casos, son peligrosos.
- Antes de esconder los premios, se guardan los juguetes pequeños de los niños.
- Un niño cada vez esconde unos pocos premios en el suelo, en la zona acordada, también dentro de las cajas abiertas, lejos de plantas, cables, medicamentos y productos de limpieza.
- Los niños salen de la zona y se sientan. Solo entonces el adulto deja entrar al perro.
- Observan y elogian al perro desde lejos, con voz tranquila.
- El adulto da por terminado el juego y comprueba que no haya quedado ningún premio; después, todos se lavan las manos.
Señales para parar y cuándo pedir ayuda
Durante la búsqueda, el adulto observa al perro y a los niños, no los premios. Estas señales suelen asociarse con malestar o tensión: el perro se queda inmóvil junto al premio, se pone rígido, mira fijamente, gruñe, levanta el labio o se abalanza. Ninguna lista está completa y una señal por sí sola no explica qué siente el perro. En caso de duda, para: interrumpir a tiempo forma parte del juego, no es un fracaso.
Ante la primera señal, el adulto hace salir tranquilamente a los niños de la zona o llama al perro, y la sesión termina. El gruñido es una advertencia y no debe castigarse. Si un niño recibe un mordisco o un arañazo, atiéndelo primero y contacta con un médico.
Si ocurre más de una vez, o si el perro se abalanza, suspende los juegos con comida cuando haya niños presentes. Pide la opinión de un educador canino o de un especialista en comportamiento. Un cambio repentino de conducta también merece una visita al veterinario. Para recibir asesoramiento sobre comportamiento, en la sección «Servicios» de la aplicación PawsPet puedes buscar entre los profesionales registrados los de «Adiestramiento» o «Asesoramiento sobre comportamiento» y consultar su descripción, reseñas y disponibilidad.
Las reglas que hay que repasar con los niños
Leedlas juntos antes de cada sesión o colgadlas donde vayáis a jugar.
- Nada de premios en los bolsillos ni en la ropa: solo se pueden llevar en la mano mientras se esconden, con el perro en otra habitación.
- No acercarse al perro mientras busca o come.
- Nunca quitarle premios ni juguetes de la boca: hay que llamar al adulto.
- Nada de abrazos ni carreras mientras el perro juega.
- Solo un niño esconde los premios cada vez.
- Hablar en voz tranquila.
- Cuando el adulto diga «basta», el juego termina.
Repasad las reglas y probad una sesión breve con pocos premios.



