Si el perro ha salido corriendo hacia la calle, no corras hacia él ni entres en la calzada. Detente, agáchate de lado, llámalo con voz alegre mientras le enseñas una recompensa y aléjate de la calle para invitarlo a seguirte. Si lo ha golpeado un vehículo, llévalo al veterinario de inmediato, aunque parezca estar bien.
En los primeros segundos: llamarlo sin empujarlo hacia los coches
El objetivo es que el perro decida acercarse a ti, lejos de los coches.
- Detente. Perseguirlo puede hacer que corra aún más o convertir la escapada en un juego.
- No entres en el tráfico. Aunque el perro esté cerca de los coches, tu seguridad es lo primero.
- Agáchate y ponte de lado. Suele ser una postura menos amenazante. Usa la palabra de llamada que conoce el perro, con voz alegre aunque estés asustado.
- Enséñale las recompensas o haz sonar la bolsa para que vuelva a prestarte atención.
- Muévete despacio en dirección contraria a la calle. Si te sigue, se alejará de los coches.
- Cuando se acerque, no lo agarres de golpe. Engancha la correa con calma y prémialo.
- Pide a las personas que estén cerca que no lo persigan, no lo rodeen ni le griten: un perro perseguido o acorralado puede alejarse todavía más.
Si el perro está en el otro lado de la calle, no lo llames ni cruces mientras pasan coches: podría correr hacia ti entre los vehículos.
Un perro muy asustado puede no responder: en ese caso, no lo persigas y empieza a buscarlo.
Si no vuelve: organiza la búsqueda
- Vuelve al lugar donde lo viste por última vez y empieza desde allí, llevando contigo la correa y las recompensas.
- Mira debajo de los coches aparcados, en los patios y en los portales: un perro asustado puede esconderse allí. Si lo ves, vuelve a seguir los pasos de los primeros segundos, sin perseguirlo.
- Pregunta en tiendas, bares y porterías de la zona: puede que lo hayan visto o que puedan estar pendientes.
- Si sois varias personas, repartíos las calles cercanas y dejad a alguien en casa por si el perro vuelve solo.
- Contacta con los veterinarios cercanos y con los servicios que indique tu ayuntamiento para animales perdidos.
- Prepara avisos y mensajes para difundir con fotos recientes donde se vean bien el pelaje y las marcas distintivas, además de la zona y la hora en que lo perdiste de vista.
- Comprueba que los datos de contacto asociados al microchip estén actualizados: así será más fácil localizarte si alguien lo encuentra.
Cuando lo encuentres: revisiones y veterinario
Si lo han golpeado, se ha caído o no sabes qué le ocurrió mientras estuvo fuera, llévalo al veterinario de inmediato, aunque parezca estar bien: algunas lesiones no se aprecian a simple vista. Si no puedes contactar con tu veterinario, llama a un servicio de urgencias veterinarias.
Manipúlalo con cuidado: un perro que siente dolor puede morder incluso a alguien a quien conoce bien. Revisa las patas, las uñas, si tiene heridas o signos de cojera, sin forzarlo si se aparta.
Recíbelo con calma y no lo regañes, aunque hayas pasado mucho miedo: podría asociar volver contigo con algo desagradable.
Los momentos en que es más probable que se escape
- El portal y las puertas de casa. Engancha la correa antes de abrir y haz que el perro espere en el umbral hasta que le indiques que puede salir.
- Subir y bajar del coche. Engancha la correa antes de abrir la puerta o el maletero.
- Sustos repentinos. Los cláxones, las motos, los petardos o las obras pueden hacer que el perro retroceda de golpe y se zafe del arnés o del collar. En los tramos ruidosos, llévalo por el lado de la acera más alejado de los coches.
- Las llaves y el teléfono. No sueltes la correa mientras los buscas: aléjate de la calle y detente antes de rebuscar en el bolso o el bolsillo.
- Las manos mojadas o los guantes en invierno. El agarre de la correa es menos seguro: sujétala con más cuidado.
- Mosquetones que se abren. Puede ocurrir con los desgastados o mal cerrados.
Equipo: revisiones y medidas de seguridad adicionales
- Ajuste. Compruébalo periódicamente, sobre todo después de un cambio de peso o de un corte de pelo y cuando el perro lleve abrigo: el arnés y el collar deben quedar ajustados sin apretar y no deslizarse si el perro retrocede.
- Arnés. Para los perros que tienden a retroceder, conviene usar un arnés diseñado para reducir el riesgo de que se zafen, pero ninguno ofrece garantías absolutas.
- Doble enganche. Usa dos puntos de sujeción, por ejemplo, el collar y el arnés, o una correa con dos mosquetones: si uno falla, el otro puede servir de seguridad.
- Costuras y mosquetones. Busca desgaste e hilos sueltos, y comprueba que los mosquetones cierren bien.
- Localizador GPS. Puede ayudar a encontrarlo, pero no impide que se escape y tiene limitaciones de batería y cobertura.
- Placa identificativa y microchip. La placa con tu número de teléfono permite que quien encuentre al perro te llame de inmediato; el microchip ayuda a identificarte solo si los datos de contacto asociados están actualizados.
Para tener a mano fotos recientes y el número de microchip cuando los necesites, en la ficha del animal de PawsPet puedes subir hasta 6 fotos («Modificar imágenes») e introducir el microchip en «Detalles»: desde la ficha «Datos» puedes copiarlo con un toque. La ficha no sustituye el registro oficial del microchip y PawsPet no localiza al perro: solo sirve para tener las fotos y el número a mano.
El plan que debes preparar hoy
Con calma, antes del próximo paseo:
- Comprueba el ajuste del arnés y del collar y añade un segundo punto de sujeción.
- Practica que espere en el portal.
- Ten a mano fotos recientes y el número de microchip.
- Verifica los datos de contacto asociados al microchip.
- Guarda los números de tu veterinario y de un servicio de urgencias veterinarias.
- Acuerda el mismo protocolo con quienes saquen al perro, familiares o paseadores: no perseguirlo, agacharse, llamarlo con voz alegre y alejarse de la calle.



