Deja que el barro se seque y cepíllalo; después, quita las placas identificativas y los dispositivos. Limpia el accesorio según el material y las instrucciones del fabricante, y déjalo secar al aire antes de volver a usarlo. Limpiar con cuidado la correa, el arnés y el collar ayuda a que duren más y también es el mejor momento para hacer una revisión de seguridad: mientras los tienes en la mano, fíjate en las costuras, las hebillas y el mosquetón.
Antes de lavar: instrucciones, placas identificativas y dispositivos
Busca la etiqueta o las instrucciones del fabricante: tienen prioridad sobre los consejos generales, incluidos estos. Si no las encuentras, empieza por el método más delicado: un paño apenas húmedo con jabón suave. Después, prepara el accesorio:
- Cepilla el barro cuando esté seco. Cuando está mojado tiende a extenderse; seco, se desprende con más facilidad.
- Quita la placa identificativa, las luces, el portabolsas y el localizador antes de poner el accesorio en remojo o lavarlo. Límpialos únicamente como indique su fabricante.
- Cierra las hebillas y los cierres de gancho y bucle para que no se abran ni se enganchen durante el lavado.
El método para cada material
Sea cual sea el material, evita la lejía, los disolventes y las mezclas caseras: el agua y el jabón suave son el punto de partida y, si el fabricante indica un producto específico, usa ese.
Nailon y tejidos sintéticos
Deja el accesorio en remojo en agua tibia con un poco de jabón suave y luego lávalo a mano, frotando con un cepillo de dientes las zonas más sucias, sobre todo las costuras y los pliegues. Acláralo bien, hasta que deje de salir espuma. La lavadora es una opción solo si el fabricante lo permite: en ese caso, usa una bolsa de lavado, lava el accesorio junto con otros tejidos de la mascota y respeta el programa y la temperatura indicados.
Cuero y piel
No lo pongas en remojo, salvo que el fabricante lo indique. Pasa un paño apenas húmedo con un poco de jabón suave; después, pasa otro paño limpio, también apenas húmedo, para quitar los restos, y seca a toques con un paño seco. Si quieres usar un producto para cuidar la piel, elígelo según las indicaciones del fabricante del accesorio y pruébalo primero en una zona poco visible.
Materiales revestidos o impermeables
Pasa un paño húmedo con jabón suave, aclara con un paño limpio y húmedo y luego seca bien. Aunque la superficie sea impermeable, comprueba que las costuras, los pliegues y las hebillas no retengan agua ni suciedad.
Secado y un juego de repuesto
Retira el exceso de agua con una toalla y deja que todo se seque al aire, colgado y lejos de radiadores y otras fuentes de calor directo: es una precaución general que siempre debes contrastar con las instrucciones del fabricante.
Antes de volver a usarlos, pasa la mano por las costuras, las hebillas y los pliegues, donde la humedad puede tardar más en desaparecer. Si el arnés tiene acolchado, comprueba que también esté seco por dentro. No vuelvas a ponerle al perro un accesorio que aún esté húmedo: le resultará incómodo y el mal olor puede persistir.
Ten una segunda correa o un segundo arnés de la talla adecuada: así podrás salir sin prisas mientras se seca el primero. Después de lavarlo, vuelve a comprobar el ajuste del arnés antes de ponérselo al perro.
Revisión del desgaste: qué mirar después de cada lavado
Con el accesorio limpio y seco, examínalo de cerca tramo por tramo; abre y cierra varias veces las hebillas y el mosquetón, y desliza los reguladores. Haz lo mismo con el juego de repuesto. Busca:
- costuras flojas o deshilachadas;
- cortes o marcas de mordiscos;
- hebillas agrietadas o que se sueltan con facilidad;
- un mosquetón que no se cierra bien o cuyo muelle está flojo;
- anillas deformadas u oxidadas;
- cuero agrietado o muy seco;
- reguladores que se deslizan.
Si usas los mismos accesorios todos los días, repite la revisión también entre lavados. Para no olvidarte, en la aplicación PawsPet puedes crear una tarea recurrente, por ejemplo mensual, y configurar un recordatorio.
Cuándo sustituirlo sin esperar
Si está dañado algún componente que sujeta al perro (mosquetón, anilla, hebilla o una costura que soporta la tracción), sustituye el accesorio en lugar de repararlo en casa: no se recomiendan las reparaciones domésticas en las partes que soportan carga. Si tienes dudas, deja de usar ese accesorio y sustitúyelo.
Si tu perro es fuerte, tira de la correa o es reactivo, da prioridad a esta revisión: no la pospongas.
Cuando un accesorio ya no sirva, puedes reutilizar como trapos las partes de tela que no soportan carga; elimina el resto según las normas de recogida selectiva de tu municipio.
Hoy mismo, revisa el mosquetón y las costuras de la correa que más utilizas.



