Si viajas con tu perro en verano, sal en las horas más frescas y enfría el coche antes de que suba. Comprueba que el aire fresco llegue al lugar donde viajará el perro: el asiento trasero, el maletero o el transportín. Haz paradas a la sombra y ofrécele agua; si aparecen señales de sobrecalentamiento, llama enseguida al veterinario. Nunca lo dejes solo en el coche parado, ni siquiera unos minutos ni con las ventanillas bajadas.
El lugar del perro: el aire fresco debe llegar hasta allí
Piensa en el coche como en un microclima que hay que controlar punto por punto: no des por hecho que el aire fresco que notas delante también llega al lugar donde estará el perro. Enciende el aire acondicionado unos minutos antes de salir y deja que el perro suba solo cuando el habitáculo esté fresco, con el coche aparcado a la sombra.
La distribución del aire cambia de un coche a otro, así que haz una prueba sin el perro y comprueba con la mano o con un termómetro para el habitáculo la temperatura del lugar exacto donde viajará:
- Asiento trasero: nota el aire a la misma altura que el perro, tanto sentado como tumbado.
- Maletero: haz la prueba con el equipaje ya cargado, porque puede obstaculizar el paso del aire.
- Transportín o jaula: colócalo en el lugar donde viajará y comprueba el aire en las aberturas, que deben quedar despejadas, nunca cubiertas por mantas o equipaje.
Las cortinillas parasol en las ventanillas traseras son adecuadas solo si no reducen la visibilidad de quien conduce. El plástico, el metal y las hebillas que se dejan al sol se calientan: tócalos con el dorso de la mano antes de dejar que suba el perro.
Horario, recorrido y un veterinario de referencia
Sal en las horas más frescas, normalmente a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, y evita, siempre que puedas, las horas de tráfico intenso en las que podrías quedarte parado al sol. Marca con antelación paradas con sombra y espacio para que el perro pueda bajar.
Algunos perros toleran peor el calor: los cachorros, los perros mayores, los de hocico corto, los que tienen sobrepeso o los que padecen problemas cardíacos o respiratorios. Si el tuyo pertenece a alguno de estos grupos, consulta al veterinario antes de planificar un viaje largo.
Guarda el número de tu veterinario. Antes de salir, busca también un veterinario o un servicio de urgencias veterinarias en la zona a la que vas y llama para preguntar por los horarios y la disponibilidad: si el perro se encuentra mal lejos de casa, no es el momento de buscar un teléfono. Para empezar a buscar veterinarios cerca de tu destino, en la sección «Servicios» de PawsPet puedes elegir el tipo de servicio «Veterinario» en los filtros y establecer la «Zona de búsqueda» con la dirección de destino: verás los profesionales disponibles en la aplicación, pero no se garantiza que estén disponibles.
Durante el trayecto: aire constante y el perro bajo control
Mantén el aire acondicionado o la ventilación funcionando de forma constante y, si mueves el equipaje o cambias la orientación de las salidas de aire, vuelve a comprobar con la mano el lugar del perro. Las alfombrillas, los chalecos y otros accesorios refrescantes no sustituyen a la sombra, el aire fresco y el agua.
Lleva al perro sujeto y con la cabeza dentro del habitáculo: si la ventanilla está bajada, puede recibir golpes y cuerpos extraños en la cara, y podría intentar salir.
Ofrécele agua en un cuenco en cada parada, aunque sea breve. Si viaja contigo un pasajero, pídele que vigile al perro y te avise si nota algo extraño. Si conduces solo, míralo por el retrovisor únicamente cuando sea seguro hacerlo y, si no puedes verlo desde tu asiento, programa paradas más frecuentes.
Si te quedas parado en un atasco al sol, mantén la refrigeración encendida y sal por la primera zona adecuada para hacer una pausa a la sombra.
Paradas y llegada: nunca dejes al perro solo en el coche parado
Un perro que se queda dentro del coche, aunque sea poco tiempo, está en peligro: un coche parado se calienta rápidamente, incluso a la sombra y con las ventanillas entreabiertas. También cuenta si vas a tomar un café o a hacer un recado rápido.
Organiza las pausas llevando al perro contigo o dejándolo a la sombra, fuera del coche y con alguien que lo acompañe; si viajas solo, elige paradas en las que puedas quedarte con él. Busca zonas de sombra con hierba y comprueba el asfalto con el dorso de la mano: si está demasiado caliente para ti, también lo estará para sus patas. Cuando vayas a reanudar el viaje, vuelve a enfriar el habitáculo antes de que el perro suba.
Al llegar, baja primero al perro y llévalo a un lugar fresco; después, descarga el equipaje.
Señales de sobrecalentamiento: qué hacer de inmediato
El golpe de calor es una urgencia veterinaria. Incluso una sola de estas señales requiere atención inmediata, durante el viaje o después de llegar: respiración agitada que no se calma, salivación abundante, agitación o debilidad, dificultad para mantenerse en pie, vómitos o color anormal de la lengua o las encías.
- Detente en cuanto sea seguro hacerlo.
- Lleva al perro a la sombra o a un lugar fresco.
- Si está alerta, ofrécele agua sin obligarlo a beber.
- Mójalo con agua fresca, no helada.
- Llama enseguida al veterinario o al servicio de urgencias veterinarias, aunque parezca recuperarse, y sigue sus indicaciones.
Lista de comprobación antes de arrancar
- Agua suficiente y un cuenco a mano.
- Correa en el habitáculo, no debajo del equipaje.
- Parasol en las ventanillas traseras, sin reducir la visibilidad de quien conduce.
- Comprobación del aire en el lugar donde viajará el perro.
- Paradas a la sombra marcadas en el recorrido.
- Números de teléfono de tu veterinario y de un centro cerca del destino guardados en el móvil.
- Salida en las horas más frescas.
Hoy mismo: comprueba el aire sin el perro y marca en el recorrido las paradas a la sombra.



