¿Cada cuánto hay que parar con el perro? No existe un número de horas válido para todos los perros. Lo mejor es partir de sus rutinas, marcar antes de salir varios posibles puntos de parada y repetir en cada parada la misma secuencia segura, sin dejarlo nunca solo en el coche. Esto es especialmente importante en autopista, donde no conviene improvisar una parada.
Cuántas paradas hacen falta: parte de las rutinas de tu perro
Durante los días previos al viaje, observa cada cuánto suele salir tu perro y anota el intervalo habitual entre una salida y otra: ese será tu punto de partida. Durante el viaje, conviene planificar la parada un poco antes, no después, y adaptar el plan según:
- Edad: los cachorros y los perros mayores suelen necesitar más pausas.
- Salud: si tiene alguna condición particular, pregunta al veterinario cómo actuar.
- Comidas y tratamientos con horario: la parada puede coincidir con esos horarios.
- Calor: en los días calurosos, planifica paradas a la sombra.
- Tolerancia al viaje: si se inquieta o se queja, para antes.
Después, divide el recorrido en etapas y marca varias opciones de parada para cada una, aunque estén cerca entre sí: si el perro está inquieto, para en la primera; si no, llega a la siguiente, sin tener que buscar un sitio a última hora.
Dónde parar: criterios prácticos
Elige áreas de descanso o de servicio con una zona verde alejada de los carriles, o aparcamientos con poco tráfico; en verano, busca también algo de sombra. Al llegar, aparca en la zona más tranquila, lejos de las entradas, los surtidores y las maniobras. No pares de forma improvisada en el arcén: no es un lugar adecuado para bajar al perro.
Lee las señales y, si quieres entrar con él en un bar o una tienda, pregunta antes si se admiten perros: no lo des por sentado.
La secuencia segura para bajar al perro
Repite estos pasos en cada parada, siempre en el mismo orden, aunque tengas prisa o el perro parezca tranquilo:
- Aparca lejos del tráfico.
- Con el perro todavía sujeto en su sitio, engancha la correa al arnés antes de abrir la puerta o el transportín.
- Abre la puerta por el lado alejado del tráfico y haz que el perro baje por ahí.
- Mantén la correa corta entre los coches que estén maniobrando.
- Cierra el coche antes de alejarte.
- Para volver a subir, repite la secuencia en orden inverso: lleva al perro con la correa corta hasta el coche, súbelo por el lado protegido y desengancha la correa solo cuando vuelva a estar en su sitio.
Hay que enganchar la correa antes de abrir porque, en cuanto se abre la puerta, hasta un perro tranquilo puede salir disparado entre los vehículos en movimiento. Si aun así el perro se aleja, pueden ayudar una chapa con tu número y los datos de contacto actualizados asociados al microchip.
Qué hacer durante la pausa: necesidades, agua, movimiento y horarios
Da un breve paseo con la correa y lleva bolsas para recoger sus necesidades. Ofrécele agua que hayas traído de casa en un cuenco, deja que estire las patas durante unos minutos y, antes de reanudar el viaje, reserva un momento para que se tranquilice. Si tu perro lo pasa mal en el coche, háblalo con el veterinario antes del viaje.
Para las comidas y los tratamientos, sigue las rutinas del perro y las indicaciones que ya te haya dado el veterinario: la parada es una oportunidad para respetarlas. Para hacer coincidir la pausa con los horarios ya indicados, puedes configurar la dieta o el tratamiento como «Recurrente» en la aplicación PawsPet (pestaña «Salud» del animal), con la hora de administración y «Configurar aviso»: si las notificaciones están activadas, recibirás un aviso a la hora elegida. Es una ayuda más, que no sustituye tu atención.
Tus pausas, sin dejar al perro solo en el coche
Un coche parado no es un lugar donde dejarlo, ni siquiera por poco tiempo. En verano, el calor supone un riesgo grave y hay precauciones específicas que conviene conocer antes de salir; pero en las demás estaciones también hay que tener en cuenta el estrés, los intentos de escapar y los robos.
Si sois dos, turnaos: una persona se queda fuera con el perro y la otra hace su pausa. Si viajas solo, elige paradas en las que el perro pueda quedarse contigo al aire libre y planifica tus pausas personales en las áreas más adecuadas, elegidas con antelación. Si la zona elegida no es adecuada, continúa hasta la siguiente que ya hayas marcado en la ruta.
Noche e imprevistos
Por la noche, elige áreas iluminadas y usa accesorios reflectantes o luminosos en la correa o el collar para que el perro se vea bien. Lleva en el habitáculo, no debajo del equipaje, lo que necesitas para las pausas: agua, cuenco, una correa de repuesto y bolsas.
Si hay un atasco largo o una avería, sigue las indicaciones de seguridad vial para las personas y baja al perro solo si es necesario, siempre con la correa y lejos de la calzada.
Antes de salir, marca las posibles paradas en la ruta y prepara una bolsa para las pausas que puedas tener a mano.



