Lee primero la etiqueta o las instrucciones del fabricante y quita el pelo y la suciedad en seco; después lava la funda por separado del relleno, trata este según el material y deja que todo se seque por completo antes de volver a montar la cama. Una cama para perros o gatos que se cuida con un mantenimiento regular sencillo dura más y requiere menos lavados completos: también es la opción más sostenible, porque ahorra agua, energía y detergente.
Antes de lavar: etiqueta, materiales y pelo que hay que quitar en seco
Busca la etiqueta de mantenimiento: normalmente está cosida en el interior de la funda, cerca de la cremallera o en una costura lateral, y el relleno puede tener su propia etiqueta. Con símbolos o texto, la etiqueta indica si se puede lavar a mano o a máquina, cuál es la temperatura máxima y si se permite usar secadora. Si tienes las instrucciones del fabricante, tienen prioridad sobre cualquier consejo general, incluidos estos.
Después, fíjate en cómo está hecha la cama:
- Desenfundable: la funda se quita y se lava por separado.
- No desenfundable: el tejido y el relleno forman una sola pieza y se tratan juntos, con más cuidado.
- Relleno de fibras sueltas: fibra suave y suelta, a menudo dentro de una funda interior.
- Relleno en bloque: espuma o espuma viscoelástica, en una pieza compacta.
Si no hay instrucciones, elige el método más suave, por ejemplo, lavar a mano con un jabón suave, y haz primero una prueba en una parte poco visible del tejido.
Antes de mojar nada, quita el pelo y la suciedad en seco: sacude la cama al aire libre, pasa la aspiradora con el accesorio para tapicería y, en las zonas con más pelo, usa un cepillo o un guante de goma. Así habrá menos pelo en la lavadora y, a menudo, bastará con un solo lavado.
Lavar la funda
Si la cama no es desenfundable, ve directamente a la sección sobre el relleno.
En la lavadora
- Cierra la cremallera y pon la funda del revés.
- Lávala con otros tejidos de la mascota (mantas, cojines), no con prendas delicadas, para llenar el tambor sin sobrecargarlo.
- Usa un detergente suave, sin fragancias añadidas, en la cantidad indicada por el fabricante.
- Elige el programa y la temperatura permitidos por la etiqueta.
- Comprueba que el aclarado sea completo: no deben quedar restos de detergente en el tejido.
A mano o si no cabe en la lavadora
Llena un barreño o la bañera con agua y jabón suave, frota delicadamente solo las manchas y aclara a fondo, hasta que ya no queden restos de jabón. Para camas muy grandes, considera llevarla a una lavandería y comprueba antes que acepte tejidos para mascotas.
El relleno: lavarlo o refrescarlo
Lo que puedes hacer depende del material y de las instrucciones del fabricante.
- Fibras sueltas: lávalas solo si el fabricante lo indica y mantenlas dentro de la funda interior para que no se dispersen.
- Bloques de espuma o espuma viscoelástica y camas no desenfundables: por lo general, limpia solo la zona necesaria con un paño apenas húmedo y deja que se airee, salvo que el fabricante indique otra cosa.
Secado completo antes de volver a montar la cama
Deja secar la funda y el relleno al aire, en un lugar ventilado, y gira el relleno varias veces. Usa la secadora solo si la etiqueta lo permite.
Antes de volver a montar la cama, comprueba que el interior también esté seco: al tacto (presiona el centro), por el peso (no debe parecer más pesado) y por el olor (no debe oler a humedad). Si no está seco, espera: el relleno húmedo puede desarrollar mal olor. Mientras tanto, es buena idea ofrecerle a la mascota una manta o una segunda cama.
Una rutina sencilla con una funda de repuesto
Bastan unos pocos hábitos, que puedes adaptar al uso: quita el pelo en cuanto se acumule, lava la funda cuando esté sucia o huela mal y, después de vómitos, pis o barro, limpia la zona enseguida. Si la mascota tiene problemas de piel, parásitos o está siguiendo un tratamiento, sigue las indicaciones del veterinario para limpiar sus tejidos.
Una segunda funda te permite cambiar enseguida la que vas a lavar, mientras que una manta lavable sobre la cama la protege y se lava en su lugar: así se reducen los lavados completos. Después, agrupa los tejidos de la mascota para hacer cargas completas. Para no olvidar el lavado periódico de la funda, en la app PawsPet puedes crear una actividad recurrente con «Repetir» y un recordatorio con «Configurar aviso», eligiendo la frecuencia que prefieras.
Cuándo sustituir la cama
Plantéate sustituirla si el relleno está aplastado o apelmazado y no recupera la forma, si el olor persiste incluso después de un lavado correcto, si tiene desgarros o si la cremallera está rota. Si el relleno se sale, retira la cama de inmediato para que la mascota no pueda morderlo o ingerirlo. Si sospechas que lo ha hecho, consulta al veterinario.
Antes de tirarlo todo, considera estas alternativas más sostenibles:
- sustituye solo la funda o solo el relleno, si el fabricante los vende por separado o si tienen medidas estándar;
- reutiliza los tejidos en buen estado como trapos;
- pregunta a un refugio o a una asociación de la zona si una cama que todavía está en buen estado puede serles útil;
- desecha el resto según las normas de recogida selectiva de tu municipio.
Hoy puedes empezar con dos acciones: revisa la etiqueta de la cama y consigue una funda o una manta de repuesto.



