Es frecuente que un gato le bufe a su compañero recién llegado del veterinario: a menudo reacciona a los olores de la clínica y a sus movimientos diferentes. No fuerces el contacto: prepara una habitación separada con sus propios recursos, intercambia olores y organiza un reencuentro gradual cuando ambos estén tranquilos, respetando siempre las indicaciones del veterinario. Si hay heridas o el gato que ha vuelto empeora, contacta de inmediato con el veterinario.
Por qué el otro gato no lo reconoce
Su olor puede ser diferente por la estancia en la clínica, los desinfectantes o los vendajes. También pueden cambiar su aspecto y sus movimientos: una forma de andar insegura, zonas rasuradas, un collar o vendajes pueden hacer que su compañero lo encuentre menos familiar.
Además, ambos pueden estar estresados. Bufar, gruñir o evitar al otro no significa necesariamente que la relación esté dañada, pero sí indica un malestar que hay que respetar. No tienen que «aclarar las cosas» mediante un enfrentamiento forzado.
Antes de la visita: preparar el regreso
Si la visita está programada, prepara así el regreso:
- Pon en el transportín una mantita con olor a casa y tráela de vuelta.
- Prepara una habitación tranquila para no tener que improvisar la separación.
- Pregunta al veterinario qué necesitará después: descanso, alimentación, collar, actividad permitida y posibilidad de contacto con otros animales.
Si ya has vuelto a casa, prepara ahora la habitación y vuelve a leer las indicaciones recibidas antes de intentar reunirlos.
Al llegar a casa: una habitación tranquila
Al principio, mantén la puerta cerrada. Pon en la habitación un arenero, agua, una cama y un escondite, además de la comida según las indicaciones del veterinario. Deja que el gato descanse y se acicale, dentro de los límites permitidos durante la recuperación.
Fuera de la habitación, dedica tiempo también al otro gato, sin llevarlo hasta la puerta para provocar una reacción. No hay una duración establecida: el siguiente paso depende de cómo estén ambos, no del calendario.
Si tiene puntos, collar o vendajes
La recuperación es prioritaria frente al reencuentro. Evita los juegos movidos y los contactos bruscos hasta que el veterinario dé el visto bueno: los encuentros también deben respetar las restricciones indicadas.
Para consultar las instrucciones durante la recuperación y en la revisión, puedes registrar la visita en la aplicación PawsPet del teléfono: desde la ficha del gato, «Salute» » «+» » «Visita medica». Completa el tipo de visita, la fecha, «Eseguito da» y las notas; usa los pasos opcionales «Diagnosi» y «Prescrizioni» solo para registrar lo que haya indicado el veterinario. En el paso «Foto», «Carica allegato» permite añadir una foto o el PDF del informe de alta.
Intercambiar olores antes de reunirlos
Antes del contacto directo, prueba a intercambiar olores:
- Pasa un paño por el gato que se ha quedado en casa, si acepta que lo toquen, y déjalo en la habitación del que ha vuelto; luego haz lo mismo a la inversa, sin forzar la manipulación.
- Intercambia mantas o camas.
- Propón momentos de juego tranquilo o premios a ambos lados de la puerta cerrada, solo si son compatibles con la alimentación y la actividad permitidas por el veterinario.
Olfatear con calma es una buena señal. En cambio, los bufidos repetidos o la agitación indican que hay que ir más despacio: deja más distancia y no acerques a los gatos para «que se acostumbren».
El reencuentro gradual y cuándo dar un paso atrás
Cuando ambos estén tranquilos y las indicaciones recibidas lo permitan, organiza encuentros breves y supervisados, al principio con la puerta entreabierta o con una barrera. Elige un espacio con varias vías de salida, donde ninguno se sienta acorralado.
Si se mantienen tranquilos, puedes pasar gradualmente al contacto directo, siempre bajo supervisión. Termina el encuentro antes de que aumente la tensión, en vez de esperar a que empiece una pelea.
La mirada fija, los gruñidos, la cola erizada o las persecuciones son señales para interrumpir el encuentro y volver a separarlos. Regresa a la etapa anterior, aunque sea solo al intercambio de olores, si hace falta.
No castigues los bufidos: son una forma de comunicación. Tampoco sujetes en brazos a ninguno de los dos durante el encuentro.
Cuándo pedir ayuda
Contacta con el veterinario si la tensión no disminuye o empeora. Hazlo de inmediato si se producen ataques con heridas o si el gato que ha vuelto deja de comer, no usa el arenero o empeora: no esperes a que los dos vuelvan a acostumbrarse.
Si es el gato recién llegado quien bufa a todos, puede estar estresado o sentir dolor; no lo consideres solo un problema de convivencia.
Si el conflicto continúa incluso después de la recuperación, consulta con un profesional del comportamiento felino.
Si el gato que ha vuelto está bien y no hay heridas, observa hoy cómo reaccionan y pasa a la siguiente etapa solo cuando ambos estén tranquilos.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tardan en volver a estar como antes?
No hay un plazo fijo: puede bastar poco tiempo o hacer falta algún día. Lo importante es la evolución de las señales: menos tensión y más calma. Si no hay mejoras, pide ayuda al veterinario.
¿Y si el gato recién llegado es el que bufa?
Puede estar estresado o sentir dolor: deja que descanse separado y consulta con el veterinario si continúa. Si deja de comer, no usa el arenero o empeora, contacta con él de inmediato.



