Si trabajas desde casa y durante las reuniones tu perro ladra, gimotea, trae juguetes, salta a la silla o pide salir, a menudo no está desobedeciendo: la reunión es un momento que hay que preparar de antemano, gestionar durante y revisar después. Por lo general, las interrupciones disminuyen cuando el perro llega a la videollamada con sus necesidades cubiertas, ya conoce un lugar donde descansar y ha practicado con llamadas simuladas. Durante la llamada conviene gestionarlo sin premiar los ladridos, y dejarlo fuera de la habitación no debería ser la primera opción.
Por qué el perro se inquieta justo durante las reuniones
A menudo, las interrupciones se deben a varios factores a la vez, y algunos perros se ven más afectados que otros:
- para él estás presente, pero no disponible: estás ahí, pero no respondes como de costumbre;
- hablas a una pantalla con un tono diferente al habitual;
- de los altavoces llegan voces y sonidos de notificaciones;
- la reunión puede coincidir con las horas en que suele salir o jugar.
También hay un efecto que refuerza todo esto: cualquier reacción, ya sea una mirada, una palabra o una golosina para que pare, puede hacerle entender que interrumpir funciona. Si, en cambio, el comportamiento cambia de repente, por ejemplo, si un perro que siempre ha estado tranquilo empieza a gimotear o a no quedarse quieto, conviene llevarlo al veterinario para que lo revisen.
Antes de la videollamada: primero sus necesidades, después la calma
Un perro que ha hecho sus necesidades y ha podido olfatear con calma suele tener menos motivos para pedirte atención. Por eso, antes de un bloque de reuniones, planifica una salida breve para que haga sus necesidades y olfatee unos minutos, y deja agua a su disposición. Deja para después los juegos que lo excitan mucho, como perseguir cosas y lanzar la pelota.
Un ejemplo para una mañana con una reunión a las 9:30, que debes adaptar a la edad y la salud de tu perro:
- 9:00: salida breve para que haga sus necesidades y olfatee un poco;
- 9:20: agua fresca y su lugar de descanso preparado;
- después de la reunión: los juegos más activos.
Para no olvidarte de sacarlo antes de las reuniones periódicas, puedes crear una actividad recurrente con un aviso en la aplicación PawsPet (pestaña «Actividades», «+», fila «Repetir», campana «Configurar»): te recuerda la salida, pero solo si has permitido las notificaciones de la aplicación.
El lugar de la reunión: enseñarle a usar la alfombra
Elige una alfombra o una manta para asociarla con las reuniones y colócala donde tu perro esté a gusto: cerca del escritorio, pero fuera del encuadre, o en una habitación cercana. Algunos perros se relajan si te ven; otros descansan mejor más lejos: observa a tu perro. Para enseñarle, usa como premios trocitos pequeños de su ración diaria.
- Premia al perro cada vez que vaya a la alfombra, aunque solo ponga una pata.
- Premia la calma cuando está tumbado, no la inquietud.
- Aumenta unos pocos segundos cada vez la espera entre un premio y otro; si se levanta, vuelve al paso anterior.
- Añade tu presencia: siéntate en el escritorio, primero sin hacer nada y luego mientras escribes y mueves el ratón.
- Elige una señal para que vaya a la alfombra y otra para dar por terminado el ejercicio, como una palabra o un gesto, y úsalas siempre de la misma manera.
La alfombra de la calma nunca es un castigo: debe seguir siendo un lugar donde se sienta bien.
Practicar con reuniones simuladas
Antes de una reunión real, haz unas cuantas sesiones de práctica breves: ponte los auriculares, siéntate en el escritorio y habla a la pantalla como si estuvieras en una llamada, mientras el perro está en la alfombra. Premia la calma, termina mientras todo va bien y aumenta la dificultad poco a poco.
Cuando los ensayos vayan bien, pasa a una llamada de bajo riesgo, aunque sea con la cámara apagada, antes de afrontar las reuniones importantes.
Al comienzo de la reunión, ofrécele algo tranquilo para masticar o lamer, adecuado para su tamaño y sus hábitos, que ya haya probado otras veces y siempre bajo tu supervisión. Si contiene comida, cuéntala como parte de su ración diaria.
Si ladra o interrumpe durante una videollamada
Silencia el micrófono y evita los reproches y las explicaciones largas: incluso una reprimenda es atención y puede reforzar la interrupción.
- Redirígelo: si ya has entrenado la señal para que vaya a la alfombra, úsala y premia que vuelva a la calma, no los ladridos. Una golosina que le das mientras ladra puede enseñarle que ladrar funciona.
- Si pide salir para hacer sus necesidades, acompáñalo.
- Reduce los sonidos que lo activan: usa auriculares y silencia las notificaciones.
- Después de la reunión, anota los factores desencadenantes: repartidores, otros perros, ruidos de la calle.
Si lo que lo activa sobre todo es el timbre del portero automático, encontrarás un artículo dedicado a este tema en otra entrada del blog.
Cuándo pedir ayuda
Pide ayuda a un educador canino o a un profesional del comportamiento si:
- después de unas semanas de práctica constante, los ladridos no mejoran;
- aparecen señales de estrés persistentes, como jadear en reposo, caminar de un lado a otro o destruir objetos;
- reacciona con intensidad ante personas y ruidos.
Habla también con el veterinario para descartar dolor o causas médicas. Para buscar un educador, en la pestaña «Servicios» de la aplicación PawsPet puedes filtrar por tipo de servicio, por ejemplo, «Adiestramiento», «Asesoramiento conductual» o «Adiestramiento en obediencia». La búsqueda no garantiza que haya profesionales ni horarios disponibles en tu zona, y el chat con el proveedor solo se abre después de reservar.
Un plan para la próxima semana
- Durante los primeros días, trabaja solo con la alfombra y prémialo cuando vaya y cuando se quede tumbado.
- Añade algunas reuniones simuladas, con auriculares y pantalla, en sesiones breves.
- Prueba una llamada de bajo riesgo, aunque sea con la cámara apagada.
- Revisa los horarios de las salidas: si las interrupciones se producen siempre a la misma hora, planifica una salida poco antes.
No hay plazos garantizados: si un paso resulta demasiado difícil, vuelve al anterior.



