Cuando el bebé empieza a gatear o a dar sus primeros pasos, el cambio depende de su movilidad, no del carácter del perro: ahora el pequeño puede llegar por su cuenta a la cama, los cuencos y los juguetes. La solución tiene dos partes: eliminar los puntos de encuentro en los que el perro pueda sentirse acorralado y ofrecerle un refugio al que el bebé no pueda llegar. Cuando ningún adulto pueda vigilar, aunque solo sea durante unos minutos, hace falta una barrera física. Así puedes hacerlo sin aislar al perro.
Haz un mapa de los puntos problemáticos
Recorre la casa agachándote a la altura del bebé: verás qué puede alcanzar y dónde el perro no tiene una vía de escape.
| Lugar de la casa | Qué puede pasar | Qué cambiar |
|---|---|---|
| Cama o sofá donde duerme el perro | El bebé llega hasta él mientras descansa | Traslada su lugar de descanso a un refugio al que el bebé no pueda llegar |
| Cuencos de comida y agua | El bebé se acerca mientras el perro come | Retira el cuenco al terminar la comida; pon el agua donde el bebé no pueda alcanzarla |
| Juguetes y mordedores en el suelo | El perro y el bebé se disputan el mismo objeto | Guarda los juguetes del perro en el refugio y deja en el suelo solo los del bebé |
| Pasillos y rincones | El perro queda atrapado entre el bebé y la pared | Mantén siempre despejado el paso hacia el refugio |
| Zona de comida y trona | Puede caer comida y las manos del bebé quedar cerca del hocico | El perro se queda en el refugio con su mordedor |
| Puertas y escaleras | El bebé sigue al perro por un paso estrecho o por las escaleras | Coloca una barrera en las zonas que solo se compartirán cuando haya un adulto presente |
Prepara un refugio al que el bebé no pueda llegar
Elige una zona segura para el perro como refugio: un lugar tranquilo, apartado de las zonas de paso, donde ya le guste descansar y al que pueda llegar sin pasar junto al bebé. Para protegerlo, cierra una habitación o delimita un rincón con una barrera; un parque solo sirve si el perro ya está acostumbrado a usarlo.
La regla es para toda la familia: cuando el perro esté en su refugio, nadie lo molesta. Si hace falta que salga, el adulto lo llama en lugar de entrar a buscarlo.
Haz que sea un lugar agradable: pon una manta cómoda y un mordedor o un juguete que el perro reciba solo allí. Al principio, deja la barrera cerrada durante poco tiempo y quédate cerca. Nunca lo uses como castigo.
Si el perro está acostumbrado a dormir en el sofá donde ahora juega el bebé, ofrécele en el refugio una alternativa igual de cómoda.
Barreras y parques: cuándo usarlos
La barrera es necesaria siempre que ningún adulto pueda vigilar: mientras cocinas, hablas por teléfono o atiendes a otro hijo, durante los juegos movidos y cuando llegan visitas. En los demás momentos, el perro y el bebé pueden compartir el espacio, pero siempre con un adulto atento: la supervisión se trata en otro artículo.
En las casas pequeñas puede convenir delimitar la zona de juego del bebé en vez de la del perro, siempre que el perro tenga el paso libre hacia el refugio y el agua.
Elige barreras adecuadas para la altura y la fuerza del perro e instálalas siguiendo las instrucciones del fabricante. Si la separación va a durar mucho, deja siempre agua para el perro.
Cuencos, comida y juguetes: recursos que hay que reorganizar
Dale de comer al perro en el refugio o cuando el bebé esté en otra habitación, retira el cuenco de comida al terminar y coloca el agua donde el bebé no pueda alcanzarla.
A la hora de comer, el perro no debe esperar debajo de la trona: la comida que cae y las manos del bebé cerca del hocico hacen que la situación resulte incómoda para ambos. Es mejor que esté en el refugio con su mordedor.
Los juguetes del perro y los del bebé suelen parecerse: mantenlos separados y guarda los objetos pequeños del bebé fuera del alcance del perro. Si sospechas que el perro ha ingerido algo, llama enseguida al veterinario.
Si el perro se pone rígido o gruñe cerca de la comida o los juguetes, no lo castigues: aumenta la separación y pide ayuda a un veterinario o a un profesional del comportamiento.
No reduzcas los paseos ni el juego del perro
Más barreras y menos tiempo pueden hacer que el perro se aburra o se frustre. Reserva cada día un paseo y un rato de juego o de búsqueda olfativa con un adulto, por ejemplo mientras el bebé duerme o está con el otro progenitor, y pide ayuda a los familiares. Si los paseos se acortan, en la pestaña «Servicios» de la app PawsPet puedes buscar servicios de tipo «Paseo» en tu zona, filtrar por «Distancia» y, para los profesionales que aparezcan, leer las «Reseñas» y consultar la «Disponibilidad».
Por dónde empezar esta semana
- Recorre la casa a la altura del bebé.
- Elige el refugio: tranquilo, apartado de las zonas de paso y accesible sin pasar junto al bebé.
- Instala la barrera siguiendo las instrucciones y comprueba que el perro siempre pueda llegar al refugio.
- Coloca los cuencos y los juguetes en sus nuevos lugares.
- Fija una hora concreta para el paseo diario del perro.
Paso a paso, la casa encontrará un nuevo equilibrio y el perro seguirá siendo parte de la familia.



