Mientras haces el embalaje, los principales riesgos para perros y gatos son los materiales y las piezas pequeñas que pueden ingerir, los productos químicos que aparecen al vaciar los armarios, las cajas y los armarios en los que el animal puede quedar encerrado, las pilas inestables y las puertas abiertas con el ir y venir. Estos riesgos se reducen embalando por habitaciones, dejando para el final la zona del animal, manteniendo los materiales guardados y preparando una caja para el animal que viaje contigo.
Qué se vuelve peligroso mientras haces el embalaje
- Cinta adhesiva, plástico de burbujas, poliestireno y bridas: pueden morderlos o ingerirlos, sobre todo si quedan recortes por ahí.
- Cúteres, tornillos, clavos y piezas pequeñas de muebles desmontados: pueden causar heridas o ser ingeridos; basta con que caiga una pieza al suelo.
- Productos de limpieza, disolventes, insecticidas y cebos: aparecen al vaciar armarios, el sótano o el garaje y no deben quedar al alcance del animal.
- Cajas abiertas, cajones y armarios: un gato o un perro pequeño puede meterse y quedarse encerrado sin que te des cuenta.
- Pilas de cajas y muebles desmontados apoyados en la pared: pueden caerse si el animal pasa cerca o se sube a ellos.
- Puertas abiertas: cuando alguien viene a recoger muebles o cajas, el animal puede salir sin que nadie lo vea.
En qué orden embalar para no alterar demasiado la rutina
- Primero, las habitaciones y los objetos que el animal usa menos: el sótano, los libros y la ropa de otras temporadas.
- Después, el resto de la casa, una habitación cada vez, terminando cada una antes de empezar la siguiente.
- Por último, la zona del animal: una habitación cuya puerta se pueda cerrar, preferiblemente aquella donde ya tiene su cama y sus comederos, donde pueda quedarse cuando haya más movimiento en casa.
La cama, los comederos, la bandeja sanitaria, la alfombrilla y los juguetes favoritos se quedan en su sitio hasta el último día, sin cambios repentinos; después, lo que necesite durante los primeros días va en la caja del animal (hablamos de ella más abajo). Mantén también horarios de comidas, paseos y juego similares a los habituales: el animal conserva algunas rutinas mientras la casa cambia.
Reglas prácticas para las cajas y los materiales
- Guarda los rollos de cinta, las tijeras, los cúteres y las bolsas en una caja cerrada o en una habitación cerrada.
- Recoge enseguida los recortes de cinta, el plástico de burbujas y el poliestireno: no los dejes en el suelo.
- Guarda los tornillos y las piezas pequeñas en bolsas cerradas y sujétalas al mueble al que pertenecen.
- Mira dentro de cada caja antes de cerrarla y cuenta a los animales antes de cerrar un armario, una habitación o el maletero.
- Apila las cajas de forma estable y sin demasiada altura; coloca en horizontal las piezas de los muebles desmontados, sin apoyarlas verticalmente contra la pared.
- Mete los productos de limpieza y otros productos químicos en una caja cerrada y etiquetada, lejos de la zona del animal.
- Mientras vacías el sótano, el garaje o los armarios, deja al animal en su habitación, con la puerta cerrada.
- Cuando llamen a la puerta, lleva al animal a la habitación cerrada antes de abrir.
Ninguna precaución elimina el riesgo, pero estos hábitos lo reducen.
La caja del animal que no debes cargar en el camión
Prepara una caja o una bolsa que viaje contigo, no en el camión: durante los primeros días muchas cajas seguirán cerradas y así puedes evitar cambios bruscos de comida y de hábitos. Esto es lo que debes meter:
- Para comer y salir: comida habitual para los primeros días, comederos, correa y arnés, bolsas higiénicas.
- Para la limpieza: arena y bandeja para el gato, material para limpiar pequeños accidentes.
- Para sentirse como en casa: una manta o una cama con un olor familiar, juguetes.
- Para la salud: los medicamentos que esté tomando y sus recetas, una copia de la cartilla sanitaria o del pasaporte, los datos de contacto del veterinario.
Piensa también en la identificación: una medalla o una placa con un número de teléfono al que se pueda llamar durante la mudanza, una foto reciente y el número del microchip a mano por si el animal se escapa durante el ir y venir. Para no tener que buscarlos entre las cajas, en la aplicación PawsPet, en la ficha de tu animal, puedes guardar hasta 6 fotos actualizadas y copiar rápidamente el número del microchip desde la ficha «Datos», si lo has registrado.
Señales que debes observar y cuándo llamar al veterinario
Entre las cajas y el ir y venir, el animal puede mostrar señales de estrés: se esconde más, come menos, se lame o se rasca más de lo habitual, marca o hace sus necesidades fuera de lugar. Si las señales persisten, coméntalo con el veterinario, porque no siempre se deben al estrés.
Si crees que el animal ha ingerido cinta, poliestireno, tornillos o un producto químico, llama enseguida al veterinario o a un servicio veterinario de urgencias, aunque no muestre síntomas. Lleva contigo el envase del producto, si lo hay, y no intentes remedios caseros.
Hoy elige la habitación que embalarás en último lugar. Después, prepara la caja del animal.



