Para una estancia en un hotel, un B&B o una casa de vacaciones, conviene llevar el mismo alimento que tu perro come en casa, en una cantidad calculada más una reserva y ya dividido en raciones. Así no corres el riesgo de quedarte sin comida ni te ves obligado a cambiar de alimento allí. Antes de salir, conviene aclarar con el alojamiento dos cosas: si tienes un frigorífico a tu disposición y qué normas se aplican a las comidas.
Cuánto alimento llevar: el cálculo
El cálculo requiere tres pasos:
- Parte de la ración diaria que tu perro ya come en casa, incluidos los premios.
- Multiplícala por los días de estancia, contando también los días de viaje.
- Añade una reserva para imprevistos, como una vuelta más tarde de lo previsto o un envase dañado.
Ejemplo con cifras inventadas: si la ración diaria fuera de 10 unidades (la medida que uses en casa) y los días totales de estancia y viaje fueran 7, necesitarías 10 × 7 = 70 unidades; con una reserva de 2 días, es decir, otras 20 unidades, llevarías 90. Solo sirve para mostrar el cálculo y no es una dosis recomendada: para las cantidades de tu perro, cuenta lo que ya le das en casa o lo que te haya indicado el veterinario.
Haz también una foto de la etiqueta del envase: si necesitas comprar el alimento allí, te ayudará a encontrar el mismo producto.
El mismo alimento, raciones listas y horarios
Es mejor no cambiar de alimento durante la estancia: el viaje, un lugar nuevo y unos horarios distintos ya son muchas novedades para un perro, y un cambio brusco de alimento puede alterar la digestión. Si el cambio fuera inevitable, debe hacerse de forma gradual y después de consultar al veterinario.
Prepara en casa raciones ya pesadas, en bolsas o recipientes, una por comida o por día: al llegar no tendrás que medirlas y podrás ver de un vistazo si tienes suficiente para los días que quedan. Cuenta también los premios: forman parte de la cantidad diaria, no se añaden a las comidas.
Mantén los horarios de casa, también los días de excursión: lleva contigo la ración ya preparada para que la rutina del perro cambie lo menos posible.
Agua y cuencos
Lleva un cuenco plegable y agua de reserva para el viaje y las salidas. Deja siempre agua fresca a su disposición en la habitación, con especial atención durante las horas de calor. Pregunta al alojamiento si proporciona cuencos para la comida y el agua.
Para tener a mano los horarios de las comidas cuando cambie el plan del día, en la aplicación PawsPet puedes crear una actividad del tipo «Alimentación y suministros», configurar «Repetir» como «N veces al día» en los horarios que elijas y «Duración» como «Hasta una fecha» (la del regreso), y añadir un aviso, que llegará si has dado permiso a la aplicación para enviar notificaciones.
Cómo conservar el alimento en la habitación
- Pienso: en un recipiente cerrado o en la bolsa bien cerrada, lejos del sol, de fuentes de calor y de un maletero caliente, porque el sol y el calor no favorecen su conservación.
- Fuera de su alcance: guarda el alimento y los premios en alto o en un armario cerrado, porque una mochila en el suelo es una tentación.
- Comida húmeda abierta: consérvala según indique la etiqueta, ya que es la indicación válida para ese producto; si la habitación no tiene frigorífico, pídelo al alojamiento.
- Sobras: retira de los cuencos la comida húmeda que quede al final de la comida, porque se estropea más rápido si se deja fuera, sobre todo cuando hace calor.
- Cuencos: lávalos todos los días, porque se acumulan restos de comida.
Normas del alojamiento y comida ofrecida por otras personas
Pregunta al alojamiento dónde puede comer el perro: en la habitación, en la terraza o en el jardín. Pregunta también si puede entrar en la sala de desayunos o en el restaurante y dónde debe quedarse. Si está permitido, mantenlo alejado de los bufés, las mesas y las sobras.
Pide amablemente al personal y a los demás huéspedes que no le den comida: un bocado ofrecido con buena intención puede desbaratar el cálculo de las raciones. Si el alojamiento ofrece tentempiés o comida de bienvenida, comprueba los ingredientes por si tu perro tiene alergias conocidas y, en caso de duda, no se los des.
Recuerda que algunos alimentos comunes son peligrosos para los perros, por ejemplo, el chocolate y las uvas: si los ingiere, contacta de inmediato con un veterinario. Consulta también al veterinario si el perro deja de comer o tiene vómitos o diarrea que no desaparecen.
En la práctica: prepara las raciones el día antes de salir y pregunta al alojamiento si hay frigorífico y qué normas se aplican a las comidas.
Preguntas frecuentes
¿Conviene comprar el alimento en el destino?
Solo si tienes la certeza de que encontrarás el mismo producto en la zona. Si no es así, corres el riesgo de tener que cambiar de alimento allí: lleva la comida desde casa y considera la compra en el destino únicamente como último recurso.



