Un cachorro o un perro pequeño puede meter el hocico y el cuerpo entre los barrotes o por debajo de la barandilla, y usar macetas y sillas como escalones. Antes de dejarlo salir, revisa los huecos y los apoyos, mantenlo siempre bajo supervisión y, si quedan aberturas, consulta con un técnico cómo cerrarlas.
Inspeccionar la barandilla con el perro a tu lado
Empieza con el perro atado junto a ti, en una zona alejada del borde. Si no consigues mantenerlo lejos de los puntos que vas a revisar, hazlo entrar mientras tomas las medidas. Usa una cinta métrica para anotar los espacios y compáralos con el tamaño de su cuerpo, teniendo en cuenta la cabeza, los hombros y el tórax.
Da una vuelta completa, sin limitarte a la parte central:
- entre un barrote y otro, a lo largo de toda la barandilla;
- por debajo de la barandilla, hasta el suelo;
- a los lados, hacia los balcones vecinos;
- entre la barandilla y la pared, incluidas las uniones de las esquinas.
Observa dónde intenta meter el hocico, pero no dejes que lo introduzca en las aberturas ni hagas pruebas para ver si puede pasar. Incluso una barandilla maciza o de vidrio puede tener huecos en los laterales o en la parte inferior: que la superficie sea continua no basta para descartarlos.
Si tienes dudas sobre una abertura, no permitas que acceda al balcón antes de una evaluación técnica. Repite la revisión mientras el cachorro crece y después de cambiar los muebles.
Los objetos que convierten el balcón en una escalera
Las jardineras, las macetas, las sillas, las mesitas, los recipientes y los tendederos pueden servirle de apoyo para trepar. Fíjate también en los objetos colocados uno junto a otro: apartar solo el que está más cerca de la barandilla puede no bastar si queda una sucesión de escalones.
Aleja los objetos móviles de la barandilla y vuelve a revisar el conjunto. Ten en cuenta también los elementos fijos, como la unidad exterior del aire acondicionado: no improvises cambios en la instalación. Si quedan apoyos accesibles cerca de la barandilla, no dejes salir al perro hasta resolver el problema.
Guarda en otro lugar, fuera de su alcance, los productos de limpieza y jardinería: no deben quedar en el suelo ni en estantes a los que pueda llegar.
Puerta acristalada: enseñarle a esperar en el umbral
Que la puerta acristalada esté abierta no debe significar que pueda salir libremente. Establece una rutina sencilla: abre solo cuando sepas dónde está el perro, déjalo salir cuando se lo indiques y hazlo entrar y cierra la puerta antes de distraerte o alejarte.
Para entrenar la espera, empieza con la puerta cerrada y premia al perro cuando se quede dentro, cerca de ti. Al principio, premia incluso una espera muy breve y luego ve alargándola poco a poco. Introduce el movimiento de la manilla y pequeñas aperturas solo cuando los huecos y los apoyos ya estén resueltos y con el perro atado; prémialo cuando espere sin avanzar. Si se adelanta para salir, interrumpe el ejercicio y vuelve a empezar con un paso más fácil.
Si el cachorro se lanza fuera cada vez, un educador canino puede trabajar contigo para establecer el entrenamiento. El ejercicio ayuda a crear una rutina, pero no sustituye las barreras adecuadas ni la supervisión.
Para recibir ayuda con el entrenamiento de la espera, en la pestaña «Servicios» de la aplicación PawsPet puedes buscar educadores caninos y asesores de comportamiento y filtrar por tipo de servicio: «Adiestramiento», «Asesoramiento sobre comportamiento» o «Adiestramiento de obediencia».
Supervisión y las horas más calurosas
El balcón es un espacio para compartir, no un lugar donde dejar al perro solo, ni siquiera después de cerrar los huecos. En las horas más calurosas, evita el balcón expuesto al sol; antes de salir, comprueba con la mano si el suelo quema y no salgas si está demasiado caliente. Cuando estéis fuera, ofrécele sombra y agua y vuelve a entrar antes de tener que ocuparte de otra cosa.
Cuándo pedir a un técnico que cierre los huecos
Si quedan espacios por los que el perro podría pasar, suspende el acceso al balcón y contacta con un cerrajero, un instalador de ventanas o un instalador de redes y paneles. Haz fotos y toma medidas de los puntos problemáticos para explicar qué debe evaluarse durante la inspección.
Antes de acordar modificaciones, pide permiso al propietario si estás de alquiler y consulta con el administrador si el reglamento de la comunidad establece alguna limitación.
Durante la consulta, pregunta:
- ¿Cómo se pueden cerrar los huecos de la parte inferior y los laterales sin dañar la barandilla?
- ¿Es necesario hacer agujeros u otras intervenciones en los puntos de fijación?
- Según lo declarado por el fabricante, ¿el material propuesto resiste mordiscos y arañazos?
- ¿Qué revisiones y mantenimiento requiere con el tiempo?
- ¿Qué cubre la garantía y qué excluye?
Al terminar el trabajo, vuelve a revisar con el técnico las esquinas y las aberturas que queden. Ningún cierre hace que el balcón sea absolutamente seguro: la supervisión sigue siendo necesaria.
Esta semana, recorre el balcón con la cinta métrica y el perro atado, marca los huecos y decide si basta con apartar los objetos o si hace falta una inspección.



